Vlad Tepes

Vlad Tepes
Alias Dracula, el Empalador
(1431-1476)

 

El escritor Bram Stoker creó la figura de "Dracula" para la literatura, pero tuvo donde mirar para inspirarse. La personificación de este ser vampírico estaba en la persona del príncipe Vlad Tepes y sus terribles actos.

Vlad II Dracul (Diablo), el padre de Dracula


A Vlad Tepes III se le conoció en Rumanía como "El empalador". Los historiadores le describieron igualmente como héroe y gran defensor de la independiencia de su país, que como un torturador nato que disfrutaba con atormentar y asesinar. Vlad era uno de los tres hijos que tuvo el príncipe de Valaquia conocido como Vlad II apodado "El Diablo", también Caballero de la Orden del Dragón (de hecho, el dragón formaba parte del emblema familiar). Este hombre era un ser cruel al que se le apodó "Dracul" (Diablo), y el mismo apodo lo heredó su hijo Vlad. Sus hermanos eran Mircea (el mayor), y Radu.

Vlad hijo nació en Transilvania, en la ciudad de Sighisoara, y su primer apodo fue el de "Draculea" (hijo del diablo). También tuvo el apodo de Tepes (empalador) porque era su método favorito para acabar con sus víctimas.

Vlad tuvo una infancia más que difícil. Le educaron en la religión cristiana en Transilvania, y cuando tenía 13 años su propio padre le abandonó junto a su hermano Radu a manos de los turcos que lo tuvieron como rehén desde 1444 hasta 1448. Durante esos años tuvo que convivir con gentes que profesaban otra religión y hablaban otro idioma (detalle este que se puede ver también en el film El guerrero número 13, donde Antonio Banderas aprendía un idioma extranjero mientras vivía con sus capturadores). Para cuando fue liberado, contaba con 17 años.

Su padre le dejó con los turcos a modo de baza con la promesa de no atacarles, sin embargo rompió su promesa, lo que puso a Vlad en una situación difícil. Estaba sentenciado a muerte, pero el sultán Murat II, quien le crió, le perdonó la vida para utilizarlo a su vez como baza.

Tras la batalla de Belgrado, los mismos turcos ayudaron a Vlad a hacerse con el poder. Primero consiguió ser príncipe de Transilvania -aunque no duró mucho- y luego rey de Valaquia. 

Reinó en el sur de Rumanía de 1456 a 1462 tiempo durante el cual mató a cien mil de las quinientas mil personas que habitaban la población. Reinó como príncipe de Velaquia en distintas etapas de su vida hasta fallecer en 1476. Durante aquellos tiempos tuvo que defender su trono de los extranjeros turcos y húngaros, y de los nobles de sus tierras que querían el poder para sí. 

El rey húngaro Matthias lo aprisionó a petición de Mehmet II en 1462 pero no lo metió directamente en una prisión de Budapest. Lo tuvo en su castillo casi como un invitado y durante su estancia "penitenciaria" aprendió el oficio de encuadernador de libros.

En 1467 Matthias le presentó y ofreció a la dama Ilona Hunyadi, segunda mujer con quien se casaría y quien le daría un hijo, Vlad. Como se ve, es normal que se hable del "exilio" de Dracula en vez de la época de prisión.

En 1473 Matthias perdonó a Vlad y en 1476 con su ayuda le devolvió el trono de Rumania. Luchó entonces contra los turcos que, pillándolo desprevenido en una emboscada, lo capturaron y le decapitaron. Se dice que lo enterraron en la isla-monasterio de Snagov, pero que su cabeza se envió a Estambul, a manos del sultán Mehmed II, como prueba de su muerte, y allí -según el folklore- se mostró públicamente colgada en una estaca.

Respecto a su cuerpo se cree que fue enterrado en la isla-monasterio, y aunque aún es aceptada esta suposición -sobre todo para sus fans- lo cierto es que está vacía y que en excavaciones profesionales sólo se ha demostrado que allí no yació su cuerpo. El historiador Nicolae Serbanescu dice en su libro "Historia del Monasterio Snagov" que la tumba de Vlad fue profanada en 1875 y sus huesos fueron enterrados en otro lugar, todavía hoy no descubierto. En 1933 los historiadores Nicolae Iorga y Dinu Rosetti realizaron excavaciones en la tumba de Vlad y encontraron huesos de caballo y un anillo con las armas de Valaquia, supuestamente de Dracula. En realidad, no se sabe dónde ni cómo exactamente murió Dracula, si luchando en plena batalla, o "asesinado". Este pequeño detalle, bajo mi punto de vista, pudo dar a Bram Stoker la idea de la inmortalidad de Dracula para su novela. La idea del vampirismo dicen que pudo haberla sacado de los empalamientos, dado que, por lo que se sabe, Dracula no bebía sangre. En mi opinión esta segunda idea podría estar basada en una leyenda leeréis casi al final de esta historia de Dracula.

 

 imágenes ilustradas de sus víctimas empaladas

Durante su reinado construyó su famoso castillo entre otros palacios, fundó la ciudad que se convertiría en la capital del país, Tirgoviste, y convirtió su reinado en una lucha sangrienta. Algunas de sus mayores torturas se sucedieron ahí, en el castillo, dando para la posteridad un terror auténtico a la leyenda -que no era tal- del lugar.

Vivía en un país en el que la política estaba dominada tradicionalmente por otros príncipes enemigos llamados boyardos (nobles terratenientes eslavos, muchos de los cuales eran chaqueteros que cambiaban fácilmente de camisa -o sea, que eran bastante infieles a quienes daban su apoyo-) y Vlad se sabía punto de mira de posibles atentados contra él. Así, los boyardos se convirtieron en su principal enemigo del que deshacerse, culpables, además, del asesinato de su padre y de quemar los ojos de su hermano Mircea y enterrarlo vivo ante su presencia.

Comenzó con la remodelación de su más conocido Castillo, diseñado para aturdir a los enemigos porque éste rezumaría poder por todas partes. Necesitaba que le tuvieran respeto y el Castillo de Tirgoviste, creado en tiempos de su abuelo, le sirvió para ello. Su padre ya había añadido un foso de 18 metros de ancho alrededor de éste. Dracula construyó, por su parte, una torre vigía desde la que podía observar todo el territorio . La restauraron en el s. XIV. Creó enormes sótanos abovedados de corte bizantino donde además del abastecimiento del castillo se supone que escondieron las cámaras de tortura de Vlad Tepes. Alrededor del palacio creó barreras defensivas a los dos lados del foso construido por su padre.


El Domingo de Resurrección de 1457 el príncipe Dracula tendió una trampa a los boyardos con el fin de deshacerse de ellos. Los invitó a comer a su gran salón, reconstruido y agrandado sobremanera. Preguntó a los boyardos cuántos señores habían tenido en aquellos últimos 50 años y no pudo obtener respuesta (algo con lo que él ya contaba) dado que eran demasiados, tantos como los propios boyardos habían asesinado. Después de la demostración de que ellos se habían condenado solos, hizo empalar a unos 500. Para el proceso ponían la estaca punzante sobre su estómago o su corazón con el fin de que les atrevesara, lo levantaban con el tronco y sus cuerpos iban bajando al tiempo que su tortura se ilimitaba hasta que morían. Los elegidos eran los más viejos. Pero peor los tenían los que elegía como cabezas de turco, pues a estos los empalaba utilizando la otra punta, la punta roma. Para conseguir esto engrasaban la punta roma, le abrían las piernas a la víctima y se la insertaban por el ano. Dos días, al menos, podía tardar en morir una de estas víctimas así, agonizando todo el tiempo que duraba su empalamiento en vida. Sin embargo, no todos los capturados murieron empalados.

Se guardó a las víctimas más jóvenes y fuertes para su castillo alzado en la montaña, en Transilvania. Su auténtico castillo, el conocido Castillo de Dracula, fue construido en gran parte por los propios capturados. Sus enemigos, obligados a marchar directamente desde la cena hasta la montaña donde estaba el castillo de Dracula, -algunos de los cuales fallecieron durante el camino- fueron quienes crearon la fortaleza de las cuales se pueden ver 3 imágenes arriba. Se trata del Castillo de Poenari, alzado sobre las montañas de los Cárpatos (Rumanía). Su castillo limitaba con Valaquia (y por supuesto Tirgoviste) por un frente y las montañas de Transilvania por otro incluyendo en estos parejes dos fortalezas propias. Para subir hasta él hace falta superar 120 escalones nada convenientes para los que sufrieran de vértigo o estuvieran agotados, pues no tenían muy buena protección lateral. 

Además de los boyardos, también los ricos comerciantes sajones se convirtieron en una amenaza para él. Debido a ellos, Vlad mandó construir su castillo con la mayor rapidez posible, utilizando a sus víctimas capturadas antes mencionadas (nobles boyardos, hombres y mujeres), haciéndoles trabajar en un castillo cuyos muros tenían tres metros de grosor. Para evitar posibles derrumbamientos ya que se encontraban en zona sísmica utilizaron mortero de cal, una pasta no del todo sólida que permitía flexibilidad en sus ladrillos y piedras. Tanto en estos detalles como en la estructura cabe pensar que tuvo a su disposición maestros ingenieros y arquitectos.

Imágenes digitales del Canal Historia de cómo fue su castillo:

 

Su poder era obvio, se le tenía autentico miedo, pero, a pesar de todo, los comerciantes sajones conspiraban contra él. Para que pasaran sus productos comerciales, debían pasar por los territorios de Vlad, y debían acatar sus órdenes. Con el fin de salvaguardar sus beneficios dieron su apoyo a los rivales que querían el trono de Vlad. El príncipe consideraba que eran desleales y extranjeros, motivos suficientes para castigarles.

 

En 1459, según crónicas germanas, Dracula se lanzó a una batalla sangrienta y salvaje. Sus tropas salieron desde el castillo de Bran hasta Transilvania, exactamente a Brasov, donde se encontraban los comerciantes sajones. Brasov, no obstante, estaba bien fortificada y tuvieron que superar grandes obstáculos para llegar a su interior. Lo hizo durante la noche, atacando por sorpresa y saqueando la ciudad. Empaló a cuanto ciudadano encontró, hombres, mujeres y niños, y algunos -cabecillas de la sublevación- fueron descuartizados ante él. Unos 30.000. Después quemó su ciudad.

Después de Brasov atacó las ciudades de Tara Birsei, Amlas y Faragas. En 1460 y tras miles de ciudadanos empalados, ejecutados y ciudades arrasadas, surgieron dos pretendientes para su trono con los que tendría que luchar para no perderlo: Dan II, que terminó fallecido y al que le hizo cavar su propia tumba, y su hermanastro Vlad Caragarul, que también quería el trono.

A continuación desvió su atención al imperio turco otomano, cuyas fronteras de poder musulmán llegaban hasta su territorio. Para Vlad, el hecho de que los musulmanes llegaran a tocar sus límites territoriales, suponía una amenaza para las tierras cristianas. Así, levantó un palacio en el sur, en Bucarest, con los mejores especialistas a cargo de la construcción. Sabía que en cualquier momento sería atacado por los otomanos, y la ruta del comercio era la excusa perfecta que ambos necesitaban para luchar y conservarla, o ganarla. Esta vez no utilizó esclavos, contrató a más de mil hombres para que trabajaran con rapidez en el palacio y sus túneles.

El Sultán Mehmed II, conquistador de Constantinopla


Comenzó su plan recibiendo a una delegación otomana en su palacio de Tirgoviste a los que le dio una lección. Corría el año 1461 y Dracula ya estaba en guerra con los turcos. Batalló personalmente junto con sus hombres matando sin pensar a todo el que se ponía en su camino. Se trataba de "matar o morir". Luego volvió a su castillo de Tergoviste.

En 1462 escribió a los reinos vecinos con una petición de ayuda: los reinos cristianos estaban siendo atacados por los musulmanes. Mandó la carta con una prueba de su destreza militar: 23.884 narices pertenecientes a los muertos en batalla. Entre 1462 y 1475, su hermano menor, Radu, ya de joven débil y carente de personalidad, criado también por los turcos, se sentó en el trono de Valaquia prácticamente como un empleado de los turcos.

Vlad se enfrentó cara a cara con otro hombre poderoso y deseoso de acabar con él, el sultán Mehmet II. Entre sus nuevas tácticas para conseguir vencer a estos hombres, el príncipe Vlad y los suyos se escondían entre los árboles, y salían sólo para atacar sorprendiéndolos, y regresar de nuevo al bosque. Aun así los turcos avanzaban, y Dracula tuvo que sacarse más ases de la manga. Entre otras cosas envenenó sus pozos, atacó de noche, quemó sus cosechas y se buscó enfermos como topos en las filas otomanas para contagiarles enfermedades. Tuvo que recurrir a todo su ingenio. Abandonó su palacio, y cuando el Sultán Mehmed II se encontró con veintemil hombres empalados, intestinos afuera y colgando, quedó horrorizado (personalmente  me pregunto por qué dado que ellos también eran sanguinarios, y en especial, según la Historia, el propio Sultán Mehmed, que era terriblemente cruel) y salió huyendo del lugar. Se largó a su país y dejó que otros lucharan contra Vlad Dracula.

Mientras tanto el príncipe, su familia y sus hombres, vivían en el castillo de Poenari, y mientras Mehmet II tenía miedo de Dracula, la primera esposa del príncipe, tenía miedo de los turcos. Aterrorizada ante la idea de ser capturada y torturada por ellos terminó suicidándose, lanzándose desde las almenas. Su cuerpo cayó al río, y esto dio lugar a que en la actualidad se llame todavía "el Río de la Princesa". Después de este suicidio inesperado, Vlad aguantó lo que pudo en su encierro y luego volvió a salir para continar su batalla. Para conseguir con éxito su huida contó con el propio pueblo, que le apoyó en su batalla contra los turcos. Según cuenta la historia de un pueblo cercano donde se relatan estos hechos, los pueblerinos colocaron al revés las herraduras de los caballos de Vlad y sus hombres, haciéndoles caminar durante la noche y dando a entender a cualquiera que viera las huellas, que el camino elegido era el contrario o que los caballos se habían dirigido hacia el castillo. Puede que los vecinos de Dracula le tuvieran miedo y respeto, pero le preferían a él antes que a los musulmanes que pretendían atacarles y acabar con su cristianidad. Dracula escapó a Hungría, pero su hijo Vlad se quedó por el camino en 1500.

El famoso encarcelamiento de Dracula es conocido también como su exilio en Hungría, pues allí viviría como exiliado pero jamás pisaría una cárcel como los demás. El rey de Hungría, Matthias, le permitía ir por su castillo con casi total libertad, y a cambio lo usaba a modo de mono de feria.

Volvería diez años más tarde a su palacio de Bucarest, para reclamar su trono y rechazar la invasión turca. No tuvo suerte, fue asesinado. Los turcos se hicieron con el país y prohibieron realizar fortificaciones. El pueblo dejó de ser libre, y Dracula quedó en la retina de los rumanos como un héroe, aunque vencido.

El perfil salvaje de Vlad Tepes


Fue conocido como un gran guerrero, excepcional en sus batallas contra los turcos, pero pasó a la historia por los horrores que hacía a sus víctimas. Su método favorito de matar a sus víctimas era la de empalarlas, de ahí su apodo de Empalador. No obstante, quemó en hoguera o a la parrilla, estranguló, destripó, castró, hirvió, mutiló, desolló, sacó ojos, expuso a personas ante fieras salvajes y torturó de igual modo. Su reinado fue sangriento y así pasaría a la Historia.

Cuando fue capturado y aprisionado en 1462, en Hungría siguió matando y torturando, pero a falta de seres humanos su inquina iba contra los ratones y aves que encontraba. A los pájaros les arrancaba las plumas. Después de esto los empalaba del mismo modo que hacía con las personas y los ratones. 

Según he leído Vlad Tepes Dracula tenía costumbres no sólo raras si no verdaderamente de enfermo mental. Se cuenta que comía rodeado de moribundos y cadáveres y que mojaba el pan en la sangre de sus víctimas (leyenda esta que, según mi teoría, daría pie al falso vampirismo de Vlad reconvertido únicamente en Dracula, el vampiro), o que uno de sus acompañantes en una cena se tapó la nariz por no soportar el olor de los agonizantes y los cuerpos descompuestos y que, tomándoselo como un insulto, Tepes mandó empalarlo más alto que los demás diciéndole que ahora respiraría un aire más fresco.

Quizás, entre todas las torturas, la más fuerte sea aquella que cuenta que abrió las entrañas a su propia amante (tuvo muchas, por cierto); para tenerle contento ella le dijo que estaba embarazada, y para comprobarlo él mandó a una matrona que la examinara. Cuando ésta le dijo que no estaba embarazada, la rajó gritándole que quería ver a su hijo. Vlad vivía en un mundo caótico de luchas, poder, sangre y traiciones, pero su perfil sobresalía del resto: era, si cabe, más cruel y sanguinario que otros.

Para la realización de su Castillo de Poenari hacía trabajar a sus nobles capturados hasta el agotamiento, mientras iban perdiendo su ropa deshecha en aquella fría montaña de los Cárpatos y morían desfallecidos ante la satisfacción de venganza cumplida de Vlad. A cambio de ello no morían empalados en plena agonía.

Cuando atacó Brasov, millares de capturados en la ciudad fallecieron empalados en la colina de la Horca, igual que hiciera en 1457 tras la falsa cena amistosa con los boyardos pero en otro lugar. Ejecuciones dolorosas, agónicas, muertes lentísimas y terribles. Este acto dio lugar a la escena "El bosque de los empalados", la más famosa dedicada a los empalamientos de Vlad Tepes, creadas por sus enemigos sajones para dar a conocer al mundo sus torturas.

 

El bosque de los empalados
El príncipe Vlad comiendo ante los cadáveres agonizantes o decapitados

Cuando la delegación otomana acudió al castillo de Tirgoviste, el príncipe Vlad les preguntó por qué no se quitaban los turbantes en su presencia a modo de respeto. Cuenta la leyenda que ellos dijeron que no tenían por costumbre hacerlo, y Vlad ideó la forma de que no tuvieran que preocuparse más por ello: ordenó que les clavaran los turbantes a la cabeza.

Cuando quiso deshacerse de los pobres de sus pueblos les invitó a todos a una gran casa en las afueras para que disfrutaran de un festín que incluída grandes cantidades de vino. Los comensales le aseguraron que había sido el mejor día de sus vidas, y Vlad les prometió una vida sin privaciones ni preocupaciones. Ante el sí de todos, mandó quemar la casa con los pobres dentro. 3.600 mendigos murieron de la misma forma en todo su territorio.

Con los gitanos utilizó otra táctica. Reunió a 300 gitanos de las comarcas cercanas, mandó asar a los tres líderes gitanos y luego les dio a elegir: que se comieran a los gitanos "cocinados", o que se alistaran en el frente turco, de lo contrario, igualmente, serían asados ellos también. Los gitanos decidieron alistarse.

Del mismo modo se inmiscuía en la vida privada de los demás aun cuando no le pedían nada. Una de las historias que circulan acerca de esta obsesión por mandar, cuenta que vio a un campesino mal vestido y le preguntó si estaba casado. El hombre confesó que sí y Dracula le hizo traer a su mujer. A ella le preguntó qué hacía durante todo el día, y ella contestó que "lavar, hacer el pan y coser". Dracula no le creyó y mandó empalarla a pesar de que el marido no deseaba que ocurriera y decía que estaba satisfecho con ella. Luego obligó a otra mujer a casarse con el hombre y le juró el mismo final de su primera esposa si no cuidaba bien de él.

Consciente de que podía ser ejecutado a traición en cualquier momento, Vlad hacía que un empleado bebiera de su bebida y comiera de su comida, como lo hicieron otros príncipes y reyes de la historia.

Vlad Empalador Dracula no tuvo problemas de población problemática durante su reinado. Nadie se atrevía a faltar a la ley. Como muestra, un botón: puso una copa de oro en una fuente de la plaza de la capital de Valaquia para que todos bebieran de ella. Quien osara robarla se condenaría. Bien, pues aun después de su muerte y durante años, nadie se atrevió a robar la copa.

 

Fuente:

kruela.ciberanika.com

Mas referencias

es.wikipedia.org

escalofrio.com

donlinke.com