UFO en Kelly-Hopskinville

UFO en Kelly-Hopskinville - Familia Suttton

Nos encontramos en la noche del 21 de agosto de 1955. El lugar: una pequeña aldea llamada Kelly, en el estado norteamericano de Kentucky, y situada a unos diez kilómetros del pueblo de Hopkinsville. En aquel lugar se levantaba la granja de los Sutton, los involuntarios protagonistas de una historia que resultó aterradora para ellos. Junto a la familia -seis adultos y tres niños- se encontraba un buen amigo llegado desde Pensilvania, Billy Ray Taylor, de veintiún años, que había acudido a visitarles.

Allen Hynek e Isabel Davis.


En un momento de la velada, Taylor sintió sed y puesto que el agua se había acabado, salió al exterior para extraer un cubo en un pozo cercano. Cuando ya había caminado unos cuantos metros, algo llamó la atención de Taylor. Un extraño objeto en forma de disco estaba sobrevolando los terrenos de la familia Sutton. Tras realizar varias evoluciones en el aire, el artefacto tomó tierra a unos cuatrocientos metros de donde se encontraba. Cuando se fijó con mayor atención, comprobó que tenía ante sí un gigantesco artefacto que emitía una fuerte luminosidad y que parecía contener todos los colores del arcoiris. De vuelta a la casa de sus amigos, y en un estado de fuerte excitación, Billy Ray relató todo lo que había visto, pero sus anfitriones pensaron que se trataba tan solo de una broma de su amigo y no le dieron mayor crédito. Muy pronto comprobarían que estaban muy equivocados.

 

 

Cuando habían pasado unos pocos minutos, el perro de la familia comenzó a ladrar de forma nerviosa. En un primer momento no le dieron mayor importancia, pero ante los insistentes ladridos del animal, Lucky Sutton -el cabeza de familia- y su amigo Billy Ray tomaron sus armas y salieron al exterior, esperando encontrar al intruso que pretendía entrar en la casa. Sin embargo, lo que vieron ante ellos no tenía nada que ver con unos ladrones. A unos seis o siete metros de la puerta, los dos hombres contemplaron -con una mezcla de asombro y terror- una extraña masa de luz de forma indefinida que se encontraba frente a ellos. Según iba avanzando, los testigos comprobaron que se trataba de una criatura de escasa estatura y color gris plateado, con los brazos levantados por encima de su cabeza. El horrible ser tenía una cabeza desproporcionada en relación con el resto del cuerpo, y sus orejas puntiagudas eran también muy grandes. Apenas pudieron distinguir una fina abertura en el lugar de la boca, y sus largos brazos terminaban en unas temibles garras. Para completar tan horroroso aspecto, aquella figura emitía un resplandor verdoso que le hacía brillar en la oscuridad. De haberse producido estos sucesos en la Edad Media, seguramente los testigos habrían identificado a aquel terrible ser con un duende o un demonio.

 

Billy y Lucky no lo dudaron un momento. Pensaron en su familia y en su seguridad. Apuntaron con sus rifles y abrieron fuego contra aquella <<pesadilla>> que tenían delante. Incomprensiblemente, y aunque tenían a la criatura a escasos metros, las balas no hicieron efecto sobre el pequeño ser. Lo único que consiguieron fue que la misteriosa identidad corriera a esconderse en un bosque cercano. Los dos hombres decidieron entrar en la casa y, cuando aún no se habían repuesto del susto provocado por aquella <<visión>>, otro ser de similares características se asomaba por una de las ventanas de la casa. Volvieron a abrir fuego, dejando un tremendo agujero en la ventana. Cuando salieron al exterior para ver si habían logrado acabar con el humanoide, allí no había nadie. Mientras se encontraba en el porche de la vivienda, una de las criaturas -que se había encaramado hasta el tejado- agarró a Taylor por el cabello, causando el pánico entre los presentes.

Los disparos volvieron a resonar en la pequeña localidad y, de nuevo, el resultado fue el mismo. A pesar de haber impactado de lleno en el cuerpo de la criatura, ésta cayó suavemente hasta el suelo, como si flotase, y después se ocultó entre los árboles. La familia al completo se refugió en el interior de la casa en busca de protección. Lo que siguió a continuación solo se puede calificar como de auténtico asedio. Varios seres se asomaban a las ventanas de la casa, mirando hacia el interior con evidente curiosidad. A cada aparición le siguieron los correspondientes disparos, hasta que los muros y las ventanas acabaron pareciendo escenario de una batalla. Para entonces, los Sutton y Billy Ray Taylor se encontraban casi paralizados a causa del terror. Sin embargo, lograron reunir el valor suficiente y decidieron salir al exterior en busca de ayuda. Divididos en dos grupos, montaron en dos vehículos y corrieron a gran velocidad hasta la oficina del sheriff, en Hopkinsville.

Cuando Elmer <<Lucky>> Sutton y Billy Taylor entraron atropelladamente en la comisaría, relataron con gran nerviosismo lo ocurrido al Sheriff Greenwell quien, ante semejante historia y como era de esperar, mostró un gran escepticismo. Tras jurar y perjurar que lo que contaban era totalmente cierto, el sheriff accedió a comprobar aquella disparatada historia y se dirigió a la casa acompañado por algunos de sus hombres. Mientras, los asustados testigos se negaron a aparecer por su hogar hasta que los agentes verificaran que ya no había nadie.

Cuando los oficiales de Hopkinsville llegaron a la granja, allí ya no quedaba rastro alguno de las criaturas. Sin embargo, los agentes pudieron comprobar por sí mismos que las ventanas y los muros de la casa estaban agujereados por los impactos de bala. La historia de los Sutton era increíble, pero el terror que manifestaban los testigos era absolutamente real. Tras revisar el interior de la casa y sus inmediaciones, y al no encontrar nada extraño, el sheriff con sus ayudantes -en la granja llegaron a reunirse cerca de veinticinco personas- decidieron regresar hasta Hopkinsville. Con ellos se encontraba el periodista Joe Dorris, del diario The Kentucky New Era, quien se encargaría al día siguiente de difundir en la prensa lo ocurrido esa noche. El reloj marcaba ya las 2:15 horas de la madrugada.

Pero por desgracia para los Sutton, la pesadilla aún no había concluido. Pocos minutos después de que los agentes se marcharan, las criaturas volvieron a hacer acto de presencia. Y la historia se repitió. Los pequeños <<duendes>> se asomaban a las ventanas causando el pánico entre los integrantes de aquella modesta familia. Los atemorizados testigos abrieron fuego repetidas veces intentando repeler aquella <<invasión>> surrealista. El asedio se prolongo varias horas más hasta que, con la salida del sol, los misteriosos seres desaparecieron.


Al día siguiente, todo el condado ya conocía ya la sorprendente historia de la familia Sutton. Y en este punto es donde entre en juego una de las personas clave en la investigación del caso Kelly-Hopkinsville. Bud Ledwith, un locutor de la emisora de radio local WHOP, tuvo conocimiento de los hechos y decidió realizar una serie de entrevistas a los testigos con el fin de determinar hasta qué punto su historia podía ser auténtica.



 

Aquella misma mañana, y sin pérdida de tiempo, Ledwith pudo hablar con los seis adultos de la familia y con Taylor. Mostrando buenas dotes para la investigación, el periodista entrevistó por grupos a los testigos. Ninguno de estos grupos había tenido ocasión de hablar con los demás acerca de los hechos. Según se recoge en las entrevistas realizadas por Ledwith, todos ellos coincidieron en señalar que los seres medían entre setenta centímetros y un metro. Su cabeza carecía de pelo y tenía una forma similar a la de un hjuevo. Los Sutton explicaron que habían abierto fuego en numerosas ocasiones con sus escopetas del calibre doce. Y recordaron ante los micrófonos del periodista que cada vez que los disparos impactaban en el cuerpo de una de las criaturas lo único que conseguían era que cayese flotando hasta el suelo para después escapar rápidamente hasta el bosque.


Al parecer, cuando un proyectil impactaba en sus cuerpos, se escuchaba un sonido metálico. También declararon que los <<duendes>> se acercaban hasta ellos con las manos en alto, aunque no sabían si se trataba de un gesto para indicar que no querían hacerles daño o todo lo contrario. Ante la duda, los Sutton decidieron abrir fuego. Otra de las cosas que remarcaron los testigos fue que aquellos seres parecían ser muy ligeros, ya que cuando saltaban de los árboles no caían bruscamente, sino que bajaban flotando muy despacio.

Cuando Ledwith enseñó a los testigos un dibujo que había realizado siguiendo sus indicaciones, todos coincidieron en señalar que aquello era lo que ellos habían visto. Tan solo discreparon entre ellos en algunos pequeños detalles referentes al torso y la cara de aquellos seres.

A la izquierda, el periódico Kentucky New Era, que recogió la noticia. A la derecha, dibujo de las proporciones de los seres.

El locutor local, apellidado Ledwith entrevistó al día siguiente a los afectados, lo hizo por grupos, para así "pillarles" rápido si daban datos no coincidentes. Pero contaron los mismos hechos y detalles y describieron también coincidentemente a los seres.

Tres dibujos hechos por Ledwith. El de la izquierda, basado en el testimonio de las tres mujeres de la granja. El de en medio, en las descripciones de Billy Ray y el tercero de la de los hombres restante

El caso está clasificado como "inexplicable" en los archivos del Proyecto Libro Azul, el cual pertenecía a la Fuerza Aérea Norteamericana y tenía como objetivo dar una explicación racional a los reportes de extraños avistamientos.

 Ficha del caso en el Proyecto Blue Book. Aparece como "conclusión: desconocido (unknown) " [señalado en rojo].

 

Reseñas

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