Los niños del trueno - Glenn Taylor Helzer & Dawn Godman

Los niños del trueno - Glenn Taylor Helzer & Dawn Godman

Cansado de ser mormón y de llevar una vida normal, Taylor Helzer se acompañó de su hermano menor y la novia de éste para asesinar a placer con el pretexto de que Dios estaba de su parte.

 

El 15 de diciembre de 2004 un jurado de California extendió cinco condenas a muerte a Taylor Helzer. Al escuchar el veredicto, el hombre sólo atinó a decir: “Está bien”. Afuera del recinto un grupo de personas celebraba con abrazos la decisión. Cuando un reportero se acercó al contingente, la señora Olga Land declaró: “[Taylor Helzer] es la segunda llegada de [Charles] Manson, no de Cristo”. La mujer era hermana de Jennifer Villarin, una de las víctimas mortales de Helzer.

Glenn Taylor Helzer asesinó a cinco personas, pero no lo hizo solo. Siempre estuvo con él su hermano Justin y la novia de éste, Dawn Godman.

Los hermanos Helzer crecieron dentro de una familia mormona en Martinez, un lugar cerca de San Francisco. De acuerdo con testimonios de familiares y conocidos, los Helzer gozaron de una infancia tranquila. Unidos desde niños, el carismático Taylor tenía mucha influencia sobre su introvertido hermano menor. De hecho, la única separación que tuvieron los hermanos fue después de terminar la high school. Para cumplir con sus años de misión, Taylor viajó a Brasil y Justin a Texas.

En 1993, Taylor se casó, tuvo dos hijos, pero a los tres años se divorció, pues decía estar cansado de ser un buen esposo y un mormón. Él deseaba hacer su vida más allá de la iglesia y llevar una vida normal. Sólo que para él la vida normal significaba disipación, consumo de alcohol, cigarro y tener sexo con las mujeres que le viniera en gana. Su vestimenta sencilla fue remplazada por ropa negra. Asimismo, comenzó a construir su “filosofía”, en la que argumentaba que el bien y el mal no existían y que la mayoría de la sociedad estaba enraizada en un sistema primitivo de creencias. Pero no sólo eso: Taylor se creía un profeta y afirmaba que todos sus mensajes los recibía directamente de Dios.

Por su parte, Dawn Godman era una chica que no llamaba la atención. Aun así se casó a los 18 años, tuvo dos hijos (uno de ellos murió minutos después de nacer) y se divorció unos cuantos años adelante, perdiendo la custodia de su hijo. Para encontrar un poco de paz interior, comenzó a asistir a la iglesia mormona y ahí lo que encontró fue a Taylor y a Justin Helzer. Dawn quedó fascinada por el discurso y la personalidad de Taylor, aunque con quien se entendió sentimentalmente fue con Justin. El grupo fue tan unido que decidió autodenominarse Los Hijos del Trueno. Ahora había que buscar una misión.

 

Esta organización pretendía aportar paz, amor y felicidad a sus miembros. Glenn decidió que los medios para lograr estos objetivos serían la prostitución y las drogas.

Uno de los planes de Glenn Taylor Helzer era abrir un orfanato en Brasil, país que ya había visitado como misionero Mormón. Los detalles del plan, con todo, eran bizarros y violentos. Helzer planeaba transformar los huérfanos brasileños en asesinos. Su blanco: los quince líderes de la Iglesia Mormona en Utah, EE UU. Esto con el objetivo: estabelecerse como el Nuevo Profeta. a esto lo llamo El plan "Brazil". Pero no pudo concretar esto.

Con los asesinatos no sólo pretendían conseguir dinero, los tres estaban convencidos (por una incomprensible relación causa-efecto) de que, gracias a las muertes, Glenn se convertiría en el nuevo profeta de los doce millones de mormones y que este hecho apresuraría el regreso de Cristo a la tierra.

Por otro lado pretendía atraer a la secta a jóvenes millonarios y a mujeres atractivas dispuestas a mantener relaciones sexuales con ellos, asi como con clientes para tener dinero, es decir prostituirlas. En su intento de reclutar chicas, los tres acudieron a diversas "Raves" en las que repartieron tarjetas de visita.

 

Destazados

En agosto de 2000 unos vacacionistas que paseaban en sus Jet-skis en el río Mokelumne vieron una maleta que reposaba en una de las orillas. Se acercaron con curiosidad y vieron que contenía un torso humano. Horas después, en otro lugar, un empleado de Marina encontró una maleta más, la cual contenía una cabeza. Al terminar el día, las autoridades habían recobrado nueve bolsas con piezas humanas. Pese a que los pedazos estaban revueltos, la policía logró determinar que las partes mutiladas pertenecían al matrimonio de Annette Stineman, de 78 años, y de su esposo Ivan, de 85, quienes fueron secuestrados por Los hijos del Trueno, obligados a firmar cheques con grandes cantidades de dinero a nombre de Selina Bishop, hija del guitarrista de blues Elvin Bishop.

Una vez que consiguieron su objetivo, Taylor Helzer decidió asesinar al matrimonio y posteriormente descuartizarlo. La muerte de los ancianos, dijo Taylor, fue por una buena causa.

Selina Bishop no tuvo mejor suerte. Pese a que era la novia de Taylor, en cuanto le dio al grupo el dinero en efectivo que los Stineman habían depositado a su cuenta, fue asesinada a martillazos. La madre de Selina siempre estuvo preocupada por el noviazgo de su hija con Taylor, a quien consideraba un hombre extraño. Una vez decidió visitar el departamento de Selina y ahí conoció al joven.

Eso fue suficiente: la mujer lo había visto y era necesario librarse de preocupaciones. Taylor comandó a su grupo y fue por Jennifer Villarin, madre de Selina, aunque no sólo acabó con la vida de la mujer, sino de su compañero, James Gamble. Para quitar las manchas de sangre de la alfombra, Taylor contrató a un obrero, a quien le dijo que se le había caído el Kool-aid.

En menos de 48 horas después de que fueron recobradas las bolsas en el río Mokelumne, Los Hijos del Trueno fueron detenidos. Dawn Godman decidió salvar su pellejo y logró un trato con la policía, al proporcionar información en torno a los homicidios. Recibió de castigo 38 años de prisión.

Los hermanos Helzer fueron condenados muerte. El jurado, sin quererlo, cumplió el deseo de Justin, quien, en el proceso, declaró: “Yo sólo quiero ser libre. Quiero la libertad o la muerte”.

 

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