La mujer Herrada de Texcoco

La mujer herrada

En el año 1650, en una casa de la calle de la puerta falsa de Santo Domingo vivía un clerigo en concubinato con una mala mujer. No muy lejos de allí se situaba un lugar llamado la casa del Pujavante, hogar y taller de un herrero, quien frecuentaba el clérigo por ser su compadre. El herrador le aconsejaba renunciar a ese concubinato pero el clérigo no quería.

Una noche, el herrador fue despertado por unos golpes a la puerta de su taller, al abrir se encontró con dos negros que le entregaron una mula y un recado de su compadre el clérigo, suplicando por favor que herrara la mula, pues en la mañana cabalgaría hasta el Santuario de la Virgen de Guadalupe. El herrador le clavó las cuatro herraduras a la mula que después la entregó a los negros quienes le pegaron tan cruelmente al animal, que el herrador los reprendió.

Por la mañana fue a casa del clerigo para saber el porque de su partida al santuario, pero le sorprendió encontrarlo dormido en la cama, lo despertó y le contó lo sucedido aquella noche. El clérigo negó tal partida y enviar algún recado, por lo que ambos supusieron que algún travieso les jugó una broma y para celebrar la broma quiso despertar a su concubina, pero no se movió, insistió y se percató de que había muerto. Se horrorizaron al ver las herraduras en las palmas de las manos y plantas de los pies, el freno en la boca y los golpes. Ambos se convencieron de que todo aquello había sido efecto de la Divina Justicia, y que los negros eran ángeles. Hubo otros tres testigos del cadáver, el cura Dr. Francisco Ortega Ortiz, el R. P. Don José Vidal y un religioso canelita, venidos al lugar de los hechos. Los tres respetables testigos acordaron el entierro de esa mujer en la misma casa y guardar en secreto permanente lo sucedido. Ese mismo día aquel clérigo, abandonó la casa para cambiar de vida y no se volvió a saber de él.

 

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Esa es la version que mas me gusta de esta leyenda.

La otra version es mas corta.

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la leyenda de la quemada


Como otras ciudades coloniales, Texcoco tiene también algunos mitos y leyendas que evocan las creencias religiosas cristianas y los cultos prehispánicos que aún subyacen en la comunidad.
Entre estas narraciones se encuentra la leyenda de "La Quemada", referida al antiguo "Mesón de los Tres Reyes", inmueble ubicado en la esquina de Juárez y Morelos. Se cuenta que la cocinera de ese lugar tenía amores con un sacerdote, circunstancia que trascendió, y el populacho, enardecido, se dirigió a la casa donde se encontraba la mujer, quien, al escuchar los gritos se encerró y esperó. La multitud, al encontrar la casa cerrada, le prendió fuego y, cuando ésta se hubo consumido, se encontró en un rincón de una de las habitaciones a la sirvienta, cuyo cuerpo se encontraba herrado de pies y manos. Desde entonces el sitio es conocido como "Casa de la Quemada"

 

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