John List: “El Asesino de Westfield”

John List: “El Asesino de Westfield”

 

“La otredad es para el hombre moderno un mal que se soporta con dolor: la conciencia moderna no acepta que su individualidad sea una realidad plural y que detrás del hombre que piensa se esconda otro que mantiene una vida ilógica, que sostiene a menudo lo que la razón reprueba”.
Ociel Flores

John Emil List nació el 17 de septiembre de 1925 en Bay City, Michigan (Estados Unidos), hijo único de John Frederick List (1859-1944) y Alma List (1887-1971), ambos de ascendencia alemana. Su padre fue siempre estricto y lo enseñó a creer en su iglesia, castigándolo con dureza a la menor infracción.

Alma List

John List se convirtió así en un luterano devoto e inclusive enseñó en la escuela dominical. List sirvió en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial y obtuvo el grado de teniente. Posteriormente, asistió a la Universidad de Michigan en Ann Arbor, donde cursó la licenciatura en Administración de Empresas y la maestría en Contabilidad. List conoció a su esposa, Helen, en 1951 y se casaron poco después. Su vida en Westfield, Michigan, transcurrió en perfecta armonía. Tuvieron dos hijos y List se desempeñó como contador en una empresa. Consiguieron una inmensa casa victoriana, que inclusive poseía un amplio salón de baile. No les faltaba nada. Pero su idílica vida no duró mucho tiempo. Después de dieciocho años de matrimonio, List descubrió que su esposa padecía sífilis, la cual le había sido contagiada por su primer esposo. Durante todo ese tiempo, le había ocultado a List su padecimiento. Al paso de los años, Helen comenzó a mostrar rasgos de demencia.

Helen List

Después, durante un recorte de personal, List perdió su trabajo como contable y empezó a sufrir problemas financieros. Debía $11,000.00 dólares de su hipoteca y obtenía fondos de las cuentas bancarias de su madre. List desarrolló un trastorno obsesivo-compulsivo. A medida que pasaban las semanas, List vio solamente dos soluciones a sus problemas: encontrar una manera de continuar con su nivel de vida o matar a su familia.

John List poco antes de los asesinatos

Creyente como era, quería enviar las almas de su familia directamente al cielo. Estaba especialmente preocupado por el alma de su hija mayor, Patricia, quien mostraba poco interés en acudir la iglesia. También era actriz de teatro, fumaba marihuana y creía en la brujería. List tenía miedo de que si no hacía algo, estaría violando las enseñanzas de su autoritario padre, quien siempre insistió en que debía cuidar y proteger a su familia.

Patricia List


Lo que siguió fue una de las historias más extrañas. List planeó todo con frialdad. Primero, vació su cuenta bancaria y la de su madre; para entonces, ella vivía con su hijo y su familia, en el ático de la inmensa casa. El 7 de noviembre, John List avisó a la escuela de sus hijos que se irían de viaje a Carolina del Norte durante varias semanas. También comentó lo mismo con los vecinos. Consiguió un revólver calibre .22 y rescató la pistola Steyr de .9 mm. de su padre.

La última foto de la familia List

El 9 de noviembre de 1971, reunió a su madre y a su esposa en la sala de la casa. Primero le disparó a Helen, de cuarenta y cinco años, en la parte posterior de la cabeza. Después a su madre Alma, de ochenta y cuatro años, una vez, dándole en el ojo izquierdo. Sus hijos estaban en la escuela. Cuando Patricia, de dieciséis años, y Frederick, de trece, regresaron a casa, les disparó en la parte posterior de la cabeza.

Fred List



John jr., el hijo mayor de quince años de edad, estaba jugando un partido de football. List preparó el almuerzo y luego fue a ver jugar a su hijo. Al terminar el partido, lo llevó a casa y le dio de comer. Comió con él y conversaron. Al terminar, le disparó una vez en la parte posterior de la cabeza. John jr. cayó al piso, presa de convulsiones, y List le disparó de nuevo. El chico seguía vivo. List volvió a dispararle. Su hijo no moría. Desesperado, List le siguió disparando, hasta asestarle un total de diez balazos.

John Jr.


List arrastró los cadáveres de su esposa y de los niños muertos, en sacos de dormir, hasta el salón de baile de la enorme casa victoriana. A continuación limpió la escena del crimen, encendió todas las luces y prendió la radio. List guardó la comida en el refrigerador, lavó, secó y acomodó los platos, y limpió la casa.

Los cadáveres

Dejó el cuerpo de su madre en el ático, rodeada de sus pertenencias. Luego se sentó ante su escritorio y le escribió una carta a su pastor, que especificaba: “Mi madre está en el ático. Era demasiado pesada para moverla”. En la carta, List también afirmó que había rezado sobre el cadáver. Luego, List se duchó, se cambió e hizo su maleta. List escapó sin que nadie se diera cuenta, dejando la carta para el pastor sobre su escritorio y acomodando todo en la casa. Inclusive apagó el gas y todas las luces. Ya había avisado al lechero, al cartero y al repartidor de periódicos para que dejaran de asistir a su domicilio. Después se marchó en su Chevrolet Impala.

Transcurrió todo un mes antes de que alguien se diera cuenta de la sospechosa ausencia de la familia List, quienes a veces se recluían por motivos religiosos. Además, el aviso de John List acerca de su supuesto viaje borró toda sospecha. Cuando los cadáveres fueron hallados, estaban completamente putrefactos. La policía encontró la carta de List, ya cubierta por el polvo, encima de su escritorio.

 

Una búsqueda nacional se puso en marcha. Su Chevrolet Impala fue encontrado estacionado en el Aeropuerto John F. Kennedy, pero no había constancia de que hubiera abordado ningún vuelo.

Durante meses, la policía revisó cientos de pistas sin resultados. Poco a poco, el interés en el caso fue diluyéndose. Sin pistas, la policía terminó por archivar el caso.

 

Diez meses después de los asesinatos, la casa de los List fue destruida por un incendio. Allí se perdió un valioso vitral ubicado en el salón de baile, un Tiffany original firmado, con valor de más de $100,000.00 dólares.

Cartel de búsqueda de John List

Pasaron así dieciocho años. John List vivió en un tráiler en Denver, Colorado, y luego se trasladó a Midlothian, Virginia, donde volvió a casarse con una mujer llamada Delores y a trabajar como contador. Se construyó una nueva identidad: la de Robert “Bob” Peter Clark. List había elegido el nombre porque pertenecía a uno de sus compañeros de clase, quien más tarde declaró que nunca había conocido a List.

John List bajo su nueva identidad

En 1989, la policía de Nueva Jersey se acercó a los productores de la serie de televisión America’s Most Wanted, debido a los buenos resultados que habían obtenido en la búsqueda y captura de fugitivos. Les propusieron dar a conocer el caso de John List. Se trataba del caso sin resolver más antiguo que se hubiera transmitido en el programa.

America’s Most Wanted

La emisión incluyó un busto de arcilla con edad aumentada que, como se vio después, era extraordinariamente parecido al nuevo aspecto de John List. John Walsh, el conductor del programa, llamó al trabajo de Bender, el artista forense, como el ejemplo más brillante de una labor de reconstrucción que jamás hubiera visto. Walsh mantuvo el busto de List en un lugar de honor en su oficina durante muchos años, y en 2008 lo donó a una exposición permanente sobre ciencia forense en el Museo Nacional de Crimen y Castigo.

El busto de List

Al contemplar la emisión, un amigo de los Clark reconoció el retrato del perfil como el de su vecino y contactó con las autoridades. La policía llegó de inmediato para detener a List, quien se negó a entregarse voluntariamente. El 1 de junio de 1989, John List fue detenido. En ese momento era empleado como contador por una empresa de Richmond, Virginia, donde vivía con su segunda esposa.

El arresto de List

List fue extraditado a Nueva Jersey y fue enviado a la prisión a la espera de su juicio. Siguió aferrado a su alias a pesar de la abrumadora evidencia que demostraba que era John List, incluyendo sus huellas dactilares en la escena del crimen. Finalmente, List reconoció su verdadera identidad ante otro recluso mientras todavía estaba en la cárcel del Condado de Unión.

Durante una conversación sobre su caso, el preso hizo referencia al servicio militar de List durante la Segunda Guerra Mundial. El preso le dijo: “Bob, eso puede ser justo lo que necesitas para demostrar que no eres John List. Ellos tomaron sus huellas digitales cuando se unió al ejército, ¿no?” List dudó un instante, luego bajó la cabeza y murmuró: “Sí, lo hicieron”. A continuación se excusó diciendo que estaba cansado y que necesitaba dormir una siesta. Al día siguiente, List le dijo a su compañero de celda: “Richard, mi nombre es John List, no Bob Clark”. A partir de entonces, corrigió a cualquier preso o funcionario que lo llamó “Bob” o “señor Clark”.

John List en prisión

 

El 12 de abril de 1990, John List fue juzgado en una corte de Nueva Jersey por cinco cargos de asesinato en primer grado. El 1 de mayo, fue condenado a cinco períodos consecutivos de cadena perpetua. List nunca expresó ningún remordimiento por sus crímenes. En una entrevista realizada en 2002 con la reportera Connie Chung, ella le preguntó por qué no había tomado su propia vida, y List respondió que creía que el suicidio le impediría llegar al Cielo, donde esperaba reunirse con su familia.

Connie Chung

John List murió el 21 de marzo de 2008 por complicaciones de neumonía a los ochenta y dos años de edad, en la cárcel de Trenton, Nueva Jersey. Fue enterrado junto a su madre en Frankenmuth, Michigan.

Fuentes

wikipedia.org

escritoconsangre1.blogspot.com

portalnet.cl

 

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