Jim Jones Tragedia de Jonestown

Tragedia de Jonestown

Jonestown fue el nombre informal del Proyecto agrícola del Templo del Pueblo, una comunidad internacional al noroeste de Guyana, conformada por el Templo del Pueblo, un culto estadounidense lidereado por Jim Jones.

Fundacion de Jonestown

El Templo del Pueblo fue una organización religiosa fundada en los Estados Unidos en el año 1955 por el reverendo James Warren Jones (Jim Jones), bajo la denominación de iglesia cristiana pentecostal, pero que en cuestión de años varió sus creencias religiosas hasta llegar a sostener una mezcla de comunismo y cristianismo, con una doctrina ecléctica que integraba la oposición al racismo, la deificación de su líder, la organización de una comunidad marxista autárquica y la efectiva prohibición de la apostasía dentro de dicho culto.


El Templo del Pueblo estaba afiliado con la denominación protestante Discípulos de Cristo a la cual se unió Jim Jones desde 1952, hasta que fundó su propia comunidad religiosa en el año 1955, usando la denominación de Templo del Pueblo en la ciudad de Indianápolis, Illinois, Estados Unidos Jones auspiciaba programas de beneficencia en favor de pobres y sin hogar, además de abrir su congregación a la población negra de la ciudad, rechazando así la segregación racial imperante entonces en Estados Unidos. Hacia 1959 el Templo del Pueblo empezó a requerir a sus adherentes a intensificar sus vínculos entre sí dejando de lado las relaciones con sus familiares ajenos a la congregación, prohibiendo que las festividades religiosas fueran celebradas con personas ajenas a la congregación. Mientras tanto las ideas comunistas de Jones pasaron a ser el fundamento mismo de la nueva religiosa, aunque los líderes del Templo del Pueblo (incluido el propio Jones) lucharon por evitar que la doctrina marxista de su congregación fuera demasiado visible para sus fieles.

En 1963, el Templo del Pueblo empezó a abrazar oficialmente la idea de crear una comunidad agraria autosuficiente y aislada del resto de la sociedad, basada en el comunismo, y convocando a todos sus creyentes a unirse a este esfuerzo y salir de la zona de Indianápolis. El punto elegido por Jim Jones para la nueva sede del Templo del Pueblo fue la localidad de Ukiah, en California, desde 1965, cuando ya la mitad de la congregación estaba formada por personas de raza negra. A partir de esa fecha, habiéndose aisado los feligreses de sus relaciones amistosas y familiares en Illinois, Jim Jones manifestó su abierta ruptura con la Biblia cristiana y denunció a los Estados Unidos y al capitalismo como el Anticristo, proclamando que sólo el comunismo era la doctrina que aseguraría la salvación de sus feligreses.



Hacia 1971 y 1972 el Templo del Pueblo se trasladó a Los Ángeles y San Francisco, al advertir Jim Jones que su base de afiliados era muy reducida en la zona agrícola de Ukiah. Esta mudanza permitió acceder a una mayor comunidad negra residente en la zona, alcanzando hasta 3,000 adherentes a mediados de la década de 1970. No obstante que el pastor Jim Jones era la máxima autoridad del Templo del Pueblo, las decisiones importantes eran asesoradas y ejecutadas por una directiva y una junta de planeamiento, formada principalmente por feligreses de raza blanca. Esta élite directiva permitió que el Templo del Pueblo alcanzara mayores conexiones con las autoridades locales de San Francisco, obteniendo la congregación el control de hospicios y programas de ayuda a los pobres y drogadictos. En esta etapa, los feligreses del Templo del Pueblo ya habían abrazado por completo la vida comunal, formando una comunidad físicamente separada del resto de la sociedad, que insistía en regir la vida de sus feligreses en todos los detalles y asumiendo por completo la educación de los niños existentes en el grupo, apartándolos de las escuelas.

 

 

La gente de los alrededores, incluyendo un oficial de policía, relataron historias de horror sobre duras palizas y un "hoyo de tortura", un pozo en donde Jones hacía que tiraran a los niños que no se comportaban, en la mitad de la noche. Jones asustaba a los niños haciéndoles creer que había un monstruo habitando el fondo del pozo, cuando lo que había en el fondo era un hombre contratado por Jones quien tiraba y doblaba las piernas de los niños mientras ellos descendían al pozo.

Se dice que los niños mayores eran amarrados desnudos, y que eran electrocutados en los genitales. Los oficiales de Guyana habían intentado investigar esta declaraciones pero se les prohibió entrar en la comunidad.

Noches blancas

Con sus facultades mentales deterioradas, Jones empezó entonces a arengar sobre "traidores", enemigos lejanos que querían destruir su sueño y amenazas de invasión desde "el exterior". Al borde de la paranoia, una o dos veces por mes impulsaba a sus adeptos a realizar, como "pruebas de lealtad", simulacros de suicidios masivos, que incluían la ingesta de falsas pociones de veneno. Jones llamaba "noches blancas" a esos ensayos.

En una declaración jurada, Deborah Layton escribió que durante una de esas noches, se le dijo a la gente que morirían, forzándolos a tomar jarabe sin endulzar que pensaban tenía veneno. Los pocos que vacilaron en tomarse el líquido fueron obligados a tomárselo.

 

Investigación del Congresista Leo Ryan.

El 14 de noviembre de 1978, el congresista estadounidense Leo Ryan, viajó a la ciudad de Georgetown, localizada a 240 kms de Jonestown, acompañado de una delegación del Congreso, periodistas y algunos disidentes de la secta, para comprobar si eran ciertas las acusaciones de fraude, lavado de cerebro, encarcelación y tráfico de drogas y armas.

El 17 de noviembre, Ryan y su asistente lograron entrevistarse con varios integrantes del grupo comunitario. La visita se desarrolló en un clima cordial.

A la mañana siguiente antes de que Ryan regresara, el ambiente cambió. Algunos residentes le pidieron abandonar la colonia con él. Esto desencadenó la furia de algunos de los miembros más fanáticos e incondicionales, mientras que Jones lo considero una traición imperdonable. Después de eso, el congresista fue atacado fallidamente con un cuchillo.

Alrededor de las 3:00 p.m., Ryan y 14 desertores de la comunidad, entre ellos, Larry Layton fueron llevados a la pista de aterrizaje de Kaituma. Una vez dentro del avión, Larry Layton disparó contra los ocupantes, hiriendo a varios. Posteriormente, miembros de la comunidad que habían escoltado el carro de Ryan, dispararon contra el avión, asesinando al congresista, a tres periodistas, a uno de los desertores e hiriendo a otros nueve. Luego de acribillar el cuerpo del congresista, le dispararon en la cara. Los sobrevivientes del ataque huyeron a campos próximos durante y después del ataque.

 

El suicidio.

Fue el suicidio colectivo más trágico de la historia contemporánea. Hace 32 años, el 18 de noviembre de 1978, 913 estadounidenses miembros de la secta Templo del Pueblo murieron colectivamente tomando cianuro en la jungla de Guyana, cerca de la frontera con Venezuela. Si lo hicieron forzada o voluntariamente, nunca se supo. Lo que sí está claro es que este episodio –que en aquel momento conmovió a ese país y al mundo entero– está casi olvidado ahora en Estados Unidos; sólo un puñado de familias y sobrevivientes han previsto volver hoy a la fosa común donde están enterrados más de 400 cuerpos, la mayoría no identificados, en el cementerio Evergreen de Oakland, en California.

Inclusive, a pesar de sus esfuerzos, estos sobrevivientes no han podido reunir el dinero suficiente para construir un monumento en memoria de las víctimas. Hombres, mujeres y niños que siguieron a su líder espiritual Jim Jones para levantar un mundo ideal en la selva de Guyana.
La colonia agrícola, bautizada Jonestown y que fue fundada en 1973, era para algunos el paradigma de la felicidad multirracial, con pretensiones igualitarias y dominada por un cuarentón con enorme carisma e ideas marxistas que creía ser la reencarnación de Lenin, Jesucristo y Buda. Jim Jones no sólo era fiable, además era rico y estaba ligado a algunos políticos californianos. Contaba entre sus amistades a Rosalyn Carter, la esposa de Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981. Y al legislador estatal Willie Brown, actual alcalde de California.

Pero en 1976 la colonia ya no era el paraíso soñado: “La gente tenía miedo de Jim Jones, trataba de huir. Una vez que llegabas, no te podías marchar”, explica Jynona Norwood, pastor de la Family Christian Cathedral, en Los Angeles. Veintisiete miembros de su familia se suicidaron.
La idea del suicidio colectivo surgió tras el asesinato de un congresista de California, Leo Ryan. Al día siguiente, Jim Jones instó a los miembros de la colonia a cometer “no un suicidio, sino un acto revolucionario”, según una grabación encontrada en el lugar. Algunos estaban dispuestos: “No le tenemos miedo a la muerte”, escribió antes de morir uno de los suicidas. “Esperamos que el mundo se dé cuenta un día de los ideales de justicia e igualdad por los que vivió y murió Jim Jones.”

Pero las madres se mostraban reticentes a envenenar a sus hijos con cianuro. Las protestas se sofocaron rápido y tres días más tarde, el mundo, conmocionado, descubrió las imágenes de centenares de cuerpos tendidos en la jungla, a menudo boca abajo. Jones fue encontrado muerto entre otros dos cuerpos. La muerte fue causada por una herida de bala en la cabeza infligida por él mismo.

 

Historia a los 20 años


En 1998, los hijos de Jim Jones, Stephan y Jim Junior, que no se encontraban en la comunidad el día del drama, han vuelto al lugar. “Era gente cariñosa y apasionada. Esta gente no hubiera tenido que morir”, explicó Stephan Jones a la cadena de televisión ABC, organizadora del viaje. “Pero hacia el final, a (Jim Jones) lo consumió su propia locura”, agregó. “El final fue horrible, pero pienso en lo que intentó construir”, asegura, por su parte, Jim Junior. La secta dejó de existir después del drama. Decenas de sobrevivientes (que huyeron justo antes) intentaron, a duras penas, reintegrarse en la sociedad a pesar de las “dudas, las acusaciones y la vergüenza”, confiesa Jynona Norwood.


El drama de Jonestown, que seguirá siendo un misterio, no disuadió otros suicidios colectivos. En Estados Unidos, más de 80 miembros de la secta de los davidianos murieron en 1993 en el incendio, aparentemente voluntario, de su granja en Waco (Texas), que la policía había tomado por asalto. En Suiza y Québec, en octubre de 1994, dos grupos de miembros de la Orden del Templo Solar (OTS), en total 53 personas, también fueron encontrados muertos, antes de otro suicidio colectivo de la OTS, en 1995 en Francia. El suicidio colectivo más reciente es el de los 39 adeptos de la Puerta del Paraíso, en marzo de 1997, en California. En total, según la AFF(American Family Foundation, centro de investigaciones sobre las sectas), hay entre 3000 y 5000 grupos de este tipo en el mundo que reagrupan a entre 5 y 20 millones de miembros.

 

La voz que oyó Deborah

Deborah Layton vivió en Jonestown y teóricamente tendría que haber muerto allí, pero fue uno de los pocos miembros del Templo del Pueblo en salir con vida de la selva de Guyana. Layton fue también una de los pocos disidentes que había alertado sobre lo que se estaba preparando en la ciudad erigida por la secta. Pero sus advertencias no fueron suficientemente tenidas en cuenta.
Desde su casa en las afueras de San Francisco, Layton se aventuró de nuevo a la oscuridad del Templo del Pueblo para intentar encontrar alguna explicación al abismo mortal al que se precipitaron cientos de sus ex camaradas. Sus esfuerzos para exhumar las memorias derivaron en un libro: Veneno seductivo: la historia de una sobreviviente de Jonestown sobre la vida y la muerte en el Templo del Pueblo. También la llevaron de nuevo al fatídico lugar de la jungla de Guyana.
Su madre, que se había unido a la secta en parte para estar más cerca de ella, está enterrada allí. Murió de cáncer diez días antes de que Jim Jones realizara el último acto de su locura. Y su hermano, Larry, quien la había convencido para que entrara a la secta, cumple una sentencia a cadena perpetua. Es la única persona procesada por el mortal atentado contra el legislador californiano Leo Ryan y un grupo de periodistas en una pista de aterrizaje de Guyana.
Layton huyó de Guyana en mayo de 1978. La que llegó a ser una de las principales ayudantes de Jones, cada vez se sentía más preocupada por la dirección hacia la que el adorado “Padre” conducía su rebaño. Layton explica que la huida fue una cuestión de hacer caso a su voz interior, una voz que Jones trataba de apagar con discursos delirantes. “Te decía que la voz era mala, que era la voz del egoísmo”, cuenta la mujer que le decía Jones. “Pero fue esa voz la que me salvó”, asegura, con vida, ahora.


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