Francisco Leona

Francisco Leona -  El Hombre del Saco

 

En Almería, mientras que en otras ciudades y lugares de España la advertencia que se  hacía a los niños sobre la venida del hombre del saco si su comportamiento era travieso era solo un cuento, aquí se hacía poniendo más énfasis en la crudeza y en la realidad de los acontecimientos ocurridos en nuestra provincia, más concretamente en la Sierra de Gádor. La primera vez que escuché este suceso fue de  labios de mi madre. Y esa historia nos ha acompañado a miles y miles de jóvenes almerienses que nacimos sabiendo que realmente existió el hombre del saco. Hoy día esta tradición del relato de terror(real) dirigido a la infancia como advertencia para que se mantengan alejados de los desconocidos, de aquellos que quieran regalar chucherías y golosinas, se esta perdiendo debido sobre todo a la crudeza y violencia con la que esta sociedad se despierta día tras día y en la que por desgracia los niños han dejado de ser víctimas esporádicas y muy espaciadas en el tiempo, para dar paso a una realidad donde los niños por desgracia se han convertido en víctimas frecuente de violadores, sádicos pervertidos, e incluso de las guerras.En los 70 dónde yo escuché el relato por primera vez, a la edad de cuatro o cinco años, entonces la real historia de Francisco Leona y su víctima el niño Bernardo González, ejercía una función real, la de advertencia de la cruel realidad y de los terrores agazapados que podían asaltar a la infancia. La historia dice  así:

 

Hace mucho tiempo, en el verano de 1900, el calor era sofocante y húmedo, el típico de nuestra tierra, la provincia de Almería. Los temporeros iban y venían por las calles de los pueblos buscando algo de trabajo, un jornal con el que poder alimentar a su familia. Y así transcurría con la normalidad habitual de un humilde pero noble pueblo agrícola, Gádor,  pueblo situado en  la vega del río Andarax y bastante cerca de la capital. Allí vivía un hombre temido por muchos por su mirada fría, por su vengativo carácter y por una violencia desmedida que sus vecinos temían. Se llamaba Francisco Leona Romero tenía 75 años de edad y era barbero y curandero. Era familiar de los que durante muchos años habían ostentado el caciquismo político en gádor y  su infancia y adolescencia estuvo envuelta de peleas, todas ellas impunes gracias a su familia. Ese hombre pasaría a la historia por ser el "hombre del saco" o más conocido en Almería "el sacamantecas". El 28 de Junio de 1900 el niño Bernardo González Parra no regresó aquella tarde a su casa. Sus padres, acompañados de familiares y vecinos de Gádor lo buscaron infructuosamente hasta que decidieron dar parte a la guardia civil. Pero la búsqueda siguió sin dar resultado. Pero fue entonces cuando a las 4 de la tarde del 29, se presentó en el cuartel de la guardia civil un vecino del pueblo que decía haber encontrado el cuerpo de un niño muerto oculto bajo unas piedras y matorrales en el paraje de Gádor nombrado por los vecinos como "las pocicas". El hombre que dio el aviso a la guardia civil se llamaba Julio Hernández Rodriguez, más conocido como el tonto, apodado así por su marcada debilidad mental. Cuando la autoridad se presentó en el lugar, se comprobó que todo lo comentado por él, resultó estar en lo cierto. La autopsia indicó la violencia del crimen y la gran frialdad y crueldad con la que se había llevado a cabo. El niño Bernardo González sufrió heridas múltiples en la cabeza, con rotura de huesos, algunos de cuyos trozos se introdujeron en la masa encefálica, producidos por un cuerpo contundente, como una piedra, algún palo alargado de madera u arma contundente, asestado el golpe con gran fuerza y fiereza . En la axila izquierda el cadáver tenía una herida profunda producida seguramente por un hierro punzante y a su vez con filo, que mediría unos cuatro centímetros de longitud, arma que manejada de abajo a arriba dio ocasión a que su punta saliera por el hombro donde produjo una herida de dos centímetros. Encima de la boca del estómago le habían realizado un corte limpio que terminaba al comienzo de la zona del púbis. Los intestinos habían sido extraídos y cortados a la altura del duodeno. Se advirtió también que la grasa corporal del colon había sido extraída. Tampoco se encontró en la víctima rastro alguno del peritoneo.

 

         Muchos del pueblo señalaron a Francisco Leona como posible autor, y la guardia civil pensó lo mismo, debido sobre todo al extraño ritual con el que se había asesinado al niño. El crimen parecía estar envuelto en brujería. Los primeros interrogatorios a Leona fueron inútiles pero cuando se le continuó presionando señaló a Julio "el tonto", el hombre que había señalado a las autoridades donde estaba el cadáver del niño. Así que Julio Hernández Rodríguez fue también detenido. La guardia civil sometió a los dos sospechosos a un careo y todo empezó a aclararse. Se acusaban mutuamente, incluyendo datos en la investigación que solamente podrían conocer si los dos estaban  relacionados con el caso. Todo continuó igual hasta que Francisco Leona se desmoronó y contó todo.

 

          Un agricultor que sufría tuberculosis, Francisco Ortega "el moruno" acudió a la curandera Agustina Rodríguez para que le aliviara la enfermedad y le prolongara la vida, cosa con la que este hombre de 55 estaba obsesionado. La curandera le aplicó cataplasmas, le preparó infusiones, pero nada funcionaba. Le comentó que seguramente Francisco Leona podría ayudarle. Agustina, Leona, y el agricultor se reunieron para hablar del caso. Leona comentó que la enfermedad sería mortal en poco tiempo si no se sometía a su "tratamiento" en pocos días. Y le dijo "es necesario que te bebas la sangre de un niño inocente aún vivo y después te coloques una cataplasma sobre el pecho realizada con su grasa". El moruno era un hombre supersticioso y fiel creyente de  supercherías y viejas supersticiones, creyó la palabra de Leona y aunque dudó en un principio por el hecho de que se tendrían que arrebatar la vida de un inocente, al final accedió. Acordaron el elevado precio económico de la brujería y se planeó todo para conseguir un niño. Julio "el tonto" era el hijo de la curandera Agustina y ayudaría a Leona con el rapto y el transporte del niño. La tarde del 28 de Junio Leona Y Julio se ocultaron tras unos matorrales en un camino transitado por niños, cuando vieron apartarse al niño Bernardo de un grupo de niños con el que jugaba y quedarse solo, Leona lo asaltó le aplicaron cloroformo, lo metieron en un saco y lo llevaron hasta el cortijo de Agustina. Ya en la seguridad de la guarida avisaron al moruno que acudió y comenzó el salvaje e inhumano ritual. Todavía vivo Francisco Leona hizo el corte al niño en la axila, agustina llenaba vasos de sangre que salía a borbotones, los mezclaba con azúcar y se los daba de beber al moruno indicándole que repitiera las palabras "antes mi vida que dios" mientras bebía la sangre. después de unos vasos se le tapó la herida y le prácticaron un torniquete al niño Bernardo para que no se desangrara  ya que la extracción de la grasa debía realizarse con él  todavía vivo. Quedaron con el moruno en llamarle cuando las cataplasma estuvieran listas y Leona y Agustina continuaron con su macabra operación. Mientras tanto el niño Bernardo abría de vez en cuando los ojos y había contemplado con horror  la terrible carnicería que se le estaba practicando. Lo volvieron a meter en el saco, Julio  y Leona lo llevaron hasta el paraje de las pocicas, donde Leona cogería una piedra y le golpearía la cabeza una y otra vez hasta que la aplastó, después le abrió el estomago y le extrajo la grasa que necesitaba para las cataplasmas para posteriormente abandonarlo para que se lo comieran las alimañas. No se contaba con que Julio indicaría la situación del cadáver a la guardia civil al no recibir de Leona ni de su madre las 50 pts prometidas por su labor desempeñada en tan cruel acto.

 

Francisco Leona murió en la cárcel sin llegar a conocer la sentencia que le hubiera correspondido: garrote vil. El Tribunal condenó a la pena de muerte en garrote a Francisco Ortega "el moruno", Agustina Rodríguez y Julio Hernández "el tonto".   Los informes psiquiátricos influyeron para que "el tonto" fuera indultado

 

Referencias;

escritoconsangre1.blogspot.com

perso.wanadoo.es

actualcurioso.blogspot.com