El faro de Eilean Mor.

 El faro de Eilean Mor.

 

En diciembre de 1900 ocurrió un suceso misterioso en las islas Flannan, una desaparición que jamás se ha podido explicar del todo.

A unas treinta millas al noroeste de la costa escocesa se encuentran las islas Hébridas exteriores. La más septentrional se llama Lewis y unas 20 millas más al oeste se encuentran las islas Flannan (también conocidas como los siete cazadores).
Las Flannan son un conjunto de islas e islotes repletos de peñascos, dominados por la isla de Eilean Mor, de unos quinientos metros de largo por unos doscientos de ancho.
 
Estos islotes se habían convertido en una maldición para las rutas marítimas y por ello, en 1899 se construyó un faro en Eilean Mor. El faro medía 23 mts de altura y su luz era tan potente que se alcanzaba ver a cuarenta millas de distancia.
La dotación del faro era de cuatro hombres, de los cuales siempre había tres en el islote; cada trabajador pasaba seis semanas de guardia y dos semanas de descanso en tierra firme.
El vapor Hesperus les llevaba el correo y las provisiones cada dos semanas, junto con el cuarto hombre que regresaba de su permiso en tierra.
El 6 de diciembre de 1900, Joseph Moore zarpó en el Hesperus para disfrutar de su descanso y dejó en la isla a Donald McArthur, Tomás Marshall y James Ducat.
La fecha de regreso de Moore era el 20 de diciembre, pero el mal tiempo impidió el viaje que se pospuso para el 26 de diciembre.
Moore estaba preocupado por dos motivos: Primero, porque el retraso del vapor significaba que los habitantes de la isla habían pasado la Navidad sin su correo y sus provisiones; y segundo porque el faro no se había encendido durante varios días, lo cual era motivo de preocupación para navegantes y autoridades por igual.
Finalmente, cuando el Hesperus fondeó frente a la isla y un bote se acercó al embarcadero, Moore aún tuvo más motivos para preocuparse: No se había acercado nadie a recibirle, a pesar de que la llegada quincenal del vapor era todo un acontecimiento en las vidas solitarias de aquellos hombres.
Moore subió por los peldaños tallados en el acantilado e inspeccionó el faro. Al llegar comprobó que la puerta estaba cerrada con llave, y tras abrirla notó que no había nadie. Sin fuego en la chimenea, las camas por hacer y el reloj de la pared parado. Todo estaba dispuesto para comer, pero la comida estaba sin tocar, el único signo de que hubiera ocurrido algo extraño era una silla tirada en el suelo...
No faltaba nada. La maquinaría que hacía girar la lámpara, las lentes y las mechas estaban en perfecto estado.
Los tres hombres habían desaparecido sin más, sin indicar pistas que indicaran una tragedia o algún motivo de preocupación.
 
La última anotación en el cuaderno databa de las nueve de la mañana del 15 de diciembre y más adelante, los mercantes que circulaban por la zona confirmarían que ese día había dejado de encenderse el faro. Curiosamente, faltaba la ropa del mal tiempo de Marshall y Ducat, pero la de McArthur estaba en su lugar.
Moore inspeccionó los embarcaderos. El de la costa este estaba en perfecto estado, pero el de la costa oeste mostraba graves desperfectos., Los pasamanos de hierro que subían por el acantilado estaban muy torcidos y algunos segmentos estaban arrancados de cuajo.
El cuaderno afirmaba que el 12 y el 13 de diciembre el tiempo había sido malo, pero que los días siguientes fueron tranquilos.
¿A dónde habían ido los tres hombres y por qué? Su desaparición jamás se ha resuelto y han transcurrido más de un siglo desde los incidentes
Sin embargo, se halló una posible explicación al descubrirse que en ciertas condiciones calmadas, podía aparecer de la nada una ola descomunal, que alcanzaba con fuerza la cima del acantilado, a treinta metros sobre el nivel del mar.
Estas olas son un fenómeno conocido que probablemente se deba a una acumulación inusual de olas oceánicas. Estas olas monarca, como se las conoce en la costa oeste de Australia, han acabado con la vida de más de un pescador desafortunado.
Algunas teorías proponen que el guarda faro que se habría quedado en el faro, al ver olas gigantes aproximarse a la isla, habría salido corriendo para avisar a sus compañeros que podrían haber estado haciendo tareas de mantenimiento en el muelle dañado por la tormenta. Esta urgencia justificaría la silla caída y que saliera sin impermeable. Pero, aún así, seguiría sin explicar el hecho que la puerta estuviera cerrada con llave.
En 1912, Wilfrid Gibson publicó su famoso poema Flannan Isle. Que pese a carecer de rigor histórico, sembró la sensación de peligro e incertidumbre. De hecho, fue esta obra más que los acontecimientos reales lo que capturó la imaginación de la gente, creando historias de extraterrestres, secuestros de espías extranjeros, asesinatos de uno matando a los otros dos, sirenas y monstruos marinos.
 En 1925 el faro fue modernizado con un telégrafo inalámbrico, con comunicación a tierra, para volverlo un lugar mas seguro, y es hasta 1971 cuando el faro se moderniza para ser totalmente automatizado. Por lo que ya no es necesario personal permanente en el.
 Actualmente el faro sigue en funcionamiento, mas que nada para embarcaciones pequeñas, o barcos que tengan averiás en sus sistemas de navegación. incluso se puede usar como sitio de resguardo o salvamento, porque ya cuenta con helio-puerto.
 Aun que este es mas usado para llevar,  a los técnicos que dan mantenimiento al faro periódicamente.
Fuentes:
ratonascoloradas.blogspot.com
sobreescocia.com
cabovolo.com
campoembarcaciones.com
loquenuncaviste.com