Christian Longo

Christian Longo

Christian Longo fue arrestado en Tulum. Detrás de esa personalidad pública, afable y tranquila se escondía un ser oscuro, con crímenes que iban más allá del fraude y el peculado.

 

En los últimos días de 2001, un joven de 29 años llegó al sureste mexicano, específicamente a Cancún, procedente de San Francisco, California. Quienes lo conocieron, sobre todo turistas estadunidenses y canadienses, señalan que era un individuo tranquilo que decía trabajar para The New York Times. Por su oficio, invertía parte de su tiempo en fotografiar las maravillas naturales y la zona arqueológica de Tulum, este último, lugar que frecuentaba con regularidad. Casi desde su llegada, Michael Longo, como decía llamarse, se ligó a una chica e hizo varios amigos, con los que llevaba una vida de diversión, compartiendo tragos y mariguana. Aparentemente, sin deudas ni compromisos, nada parecía preocupar al turista.

Sus problemas en México comenzaron cuando el 11 de enero de 2002 su rostro apareció en el programa de televisión America’s Most Wanted (Los más buscados de Estados Unidos). Acompañando a su foto, una voz decía: “Él es muy, muy encantador. Muy, muy bien parecido. Es muy calculador. Y muy, muy bueno para desaparecer”.

Ya entrado de lleno en el siglo XXI es muy difícil desaparecer, a menos que medien razones políticas o de exterminio social. Así que Longo fue delatado a las autoridades por una de sus amigas. Agentes del FBI arribaron a Cancún y se coordinaron con las autoridades mexicanas para hacer el arresto. Mientras tanto, Michael Longo continuaba en Tulum divirtiéndose de lo lindo, ignorante que sus días como hombre libre estaban contados.

El 20 de marzo, un grupo de agentes mexicanos y estadunidenses irrumpió en un bungaló en Tulum, donde Longo y varios amigos escuchaban música, bebían y fumaban mariguana. El sospechoso no opuso resistencia, mantuvo la misma calma que había utilizado durante su carrera delictiva, en la que defraudó una enorme cantidad de dólares. Pero no era por fraude por lo que lo buscaban las autoridades de Estados Unidos, sino por el homicidio de su esposa y tres hijos, una noticia que dejó atónita a su novia alemana, que estaba con él al momento de ser esposado.

Almohadas, maletas y piedras

El 19 de diciembre de 2001, unas personas que caminaban por la orilla del lago Lincoln, en Lint Slough, Newport, Oregón, vieron que flotaba el cuerpo de un niño. Al ser rescatado, la que había sido su niñera reconoció que se trataba de Zachery, de cuatro años. Hacía unos días que su padre, Christian Michael Longo, había dicho que el niño, junto con sus hermanitas Sadie Ann, de tres años, Madison, de dos, y su madre Mary Jane, de 34, se habían marchado con un amante de ésta.

Un equipo de buzos de la policía comenzó la búsqueda de los otros cuerpos, pero lo que encontró de momento fue una almohada rellena con piedras, en la que al parecer Zachery había sido arrojado a las profundidades del lago después de ser estrangulado. Dos días después halló el cuerpo de Sadie Ann envuelto en una almohada.

El 26 de diciembre siguiente, los buzos encontraron dos maletas sumergidas en Yaquina Bay, también en Newport. En una de ellas, en posición fetal, metido de manera forzada, estaba el cuerpo de MaryJane. Mostraba el cráneo hundido y huellas de estrangulamiento. La otra valija contenía el cuerpecito de Madison, quien fue estrangulada antes de ser colocada en la maleta.

Al ser interrogado Christian Michael Longo sólo aceptó los homicidios de su esposa y de la pequeña Madison. Dijo que Mary Jane había arrojado desde un puente a los menores Zachery y Sadie Ann. Él, lleno de rabia estranguló a su cónyuge y después a Madison, temiendo que la niña creciera con un trauma por lo que su madre había hecho. Por supuesto, no supo explicar por qué Zachery y Sadie Ann también mostraban huellas de estrangulamiento y habían sido arrojados al lago envueltos en almohadas rellenas con piedras.

Lo cierto es que Longo, después de que sus hijos nacieron, no pudo llevar el tren de vida que deseaba. Su carrera laboral fue una espiral de despidos por falsificación de firmas, cheques sin fondos, autos y departamentos que no terminaba de pagar. Lejos de prosperar, él, y de paso su familia, vivieron una situación de empobrecimiento paulatino, hasta que la bancarrota terminó por fracturar la frágil estabilidad emocional de Michael Longo.

La mente criminal actúa siempre en sentido contrario a la lógica. En lugar de entregarse por los fraudes que había cometido, decidió acabar con su familia y comenzar una nueva vida a partir de cero, por lo que, una vez completado su triple homicidio, huyó hacia un paraíso donde creyó que nunca lo encontrarían.

De regreso a su país, Longo fue juzgado y condenado a morir mediante inyección letal. Su cita con el verdugo institucional la aguarda en el corredor de la muerte de la Penitenciaría Estatal de Oregón.

Fuentes:

topics.nytimes.com

trutv.com

cmm.lefora.com

impreso.milenio.com

Link al aBlog donde se trata el Tema