Leyenda de la cueva del cerro del Chiquihuite

Leyenda de la cueva del cerro del Chiquihuite

(Leyenda popular de Atlixco Adaptación Radiofónica de Relatos del Lado Oscuro de La HR1090am)

En el cerro del Chiquihuite existe una tenebrosa cueva llamada el encanto. Este lugar es conocido por la gente del lugar. Porque encierra un secreto de Maldad. Hace mucho tiempo los trabajadores de la hacienda de Xilhucan, llevaban a apastar a las mulas cerca del cerro.

-          ¿Cómo que perdiste una mula Hilarión?

-          Hay, hay patrón, es que se me escapo y huyo tan rápido que no pude alcanzarla.

-          Pues yo te pago, para que cuides, ases  y lleves y pastar a esas mulas.

-          Ah. Disculpe patrón.. hombre, no volverá a ocurrir

-          Claro que no, y sabes porque

-          Ehhh

-          Por qué te voy apuntar esa mula en tu cuenta y tendrás que trabajar más hasta que la me pagues completa.

-          Pero, pero hay patrón.

Al día siguiente mientras Hilarión y su compañero Margarito arreaban a las mulas se escapó otra.

-          Hay Margarito ya se me escapo otra mula. Voy por ella si no el patrón también me la va a cobrar y me voy a endeudar de por vida

¡Cuida a las demás! Al fin que están quietas.

-          Si Hilarión, pierde cuidado, ve anda.

Hilarión persiguió a la mula y vio que esta se metía en una cueva en el cerro del Chiquihuite. El trabajado entro a la cueva detrás de la mula, y hay dentro descubrió un patio iluminado por una luz siniestra.

Hay estaban, la mula que se había perdido antes y la que estaba siguiendo y también estaba una imagen borrosa de su patrón, amarrada con gruesas cadenas.

-          A que has venido a este maldito lugar Hilarión.

-          Di.. disculpe patrón yo no quería verlo .. eh eh .. vine.. hasta aquí porque la mula se escondió aquí adentro…

Pero, pero p.. Pues yo ya me voy.

-          Prométeme que no le dirás a nadie lo que has visto.

-          Se lo juro patrón, a nadie le revelare este secreto.

Hilarión huyo a toda velocidad de la cueva

-          Vámonos Margarito, vámonos a la hacienda

-          ¡Y la mula!

-          Olvídate de la mula, vámonos

-          ¿Pero qué pasa?

-          Corre haya te cuento.

El Trabajador lleno de asombro y terror, rompió la promesa y le conto lo que había visto a sus amigos y a su esposa.

-          ¿Estás seguro de que era el patrón?

-          Post se parecia mucho, Gudelia

Pero no era una persona.. Era como un fantasma, raro como un espíritu, no era una persona de carne y hueso, pues.

-          Hay Hilarión, no vuelvas a llevar a las mulas cerca de ahí.

Ven siéntate, te daré un té para quitarte el espanto.

-          No entiendo que hacia ahí el patrón, todo se veía muy extraño como entre sueños.. Caray.

Después de varios días, Margarito descubrió algo terrible. Encontró a Hilarión muerto al pie del cerro.

-          Tienen que ayudarme, Margarito tú lo viste Hilarión murió de una forma extraña. Tenía la cara desfigurada y el cuerpo totalmente destrozado. Como si lo hubiesen pateado veinte mulas.

-          Tienes razón Gudelia, todo es muy raro, y  tomando en cuenta lo que Hilarión vio en esa cueva.

Pues no sé cómo…

-          El patrón debe de ser el culpable.

-          Cálmese Gudelia, le diré a los demás trabajadores.. y vamos a espiar al patrón. Lo seguiremos para saber cómo le hace para llegar a esa cueva sin ser visto.

-          Gracias Margarito, la muerte de mi Hilarión reclama justicia.

Después de vigilar los movimientos de su patrón, los trabajadores descubrieron que había un túnel desde la hacienda hasta el cerro del Chiquihuite, Por ahí se podía llegar de manera oculta hasta la cueva.

-          ¿Y entonces Margarito?

-          El patrón debe de tener un pacto con el diablo Gudelia. A cambio de riquezas entrega las almas de los trabajadores de la hacienda.

-          ¡no, pero como!, que tiene que ver la cueva en todo esto.

-          El patrón aprovecha que las mulas se escapen, para traer a los trabajadores a la cueva del encanto.

Hay la muerte les está esperando.

-          Pero y la imagen fantasmal, que vio Hilarión.

-          Creemos que aun que nosotros enterremos los cuerpos, de nuestros compañeros su alma es encadenada dentro de esa cueva. Las almas se quedan cautivas dentro del cerro.

-          Y entonces lo que vio Hilarión es el alma del patrón.

Se la vendió al Diablo.

-          Así es Gudelia, por eso hemos decidido irnos de aquí, usted también debería de abandonar la hacienda.

-          Claro que si Margarito, yo también me iré. Aun que el cuerpo y el alma de Hilarión se queden aquí, su memoria se irá con migo

 

Ahora cuando los habitantes del lugar pasan cerca del cerro Chiquihuite, es común escucharlos decir, “¿Quieres ver el encanto?” entonces hacen la señal de la cruz y no se atreven a entrar.

Por qué recuerdan con temor la historia maldita de esa cueva.

 

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