Leyenda de la Condesa, de la hacienda de San Cristóbal

Leyenda de la Condesa, de la hacienda de San Cristóbal

(Leyenda popular, Adaptación de relatos del lado oscuro de “a Hr-1090am)

Haciendo unos estudios antropológicos, con unas compañeras de la facultad. Fuimos a Guanajuato, al pasar por el poblado de Tuxpan. Todavía en el estado Michoacán, nos enteramos de la famosa leyenda del fantasma de la Condesa, de la hacienda de San Cristóbal.

Una francesa que según se cuenta vivió en el siglo XVIII, la gente del lugar nos informó que hay, en Tuxpan estaban los restos de la condesa. Se sabe que vivió en Madrid, y que después migro a la ciudad de México, por las cosas terribles y pecaminosas que hacía. Y que además se vio obligada para no caer en manos de la inquisición, a huir.

Encontró residencia finalmente en la hacienda San Cristóbal, muy cerca de Acámbaro. Al parecer tenía relaciones con sus empleados. Desde vaqueros y charros, hasta yunteros. Era terriblemente severa. Sus órdenes de trabajo o sus propuestas de seducción. Eran los ingredientes de un juego macabro.

Cuando algún trabajador se negaba a cumplir algún capricho de la condesa. Era torturado en un cuarto infecto, o lo que es peor era emparedado.

Yo tome esto como una simple leyenda, pero cuando días después llegamos a un hospicio en Acámbaro. Comencé a interesarme más en el caso de la condesa, hay un viejo sacerdote con el que tuve oportunidad de platicar en un bello jardín.

Me conto que la condesa;

-          Antes de Morir dejo un testamento a uno de nuestros hermanos. –Un sacerdote Jesuita, como usted sabrá. Ahora no recuerdo su nombre. –Pero cuando yo llegue a este hospicio, a ayudar a mis hermanos. Ya se contaba la historia de la condesa. –En el testamento que dejo a un hermano de nuestra orden. –Ella, la condesa, se comprometía a indemnizar a los familiares, de los hombres torturados o emparedados. –Y también a construir iglesias en tres de sus haciendas, y fundar un hospital y un hospicio. –Los hermanos que fundaron este lugar, lo hicieron precisamente con el dinero de la condesa.

-          ¿Tiene frio?.. si quiere nos metemos al salón.

-          ¡No, no se apure!... Le sigo contando… -Para cubrir los gastos que implicaban todas esas construcciones, le indico al sacerdote, el lugar donde había escondido el oro. El dinero para que me entienda. –Sin embargo cuando fuimos expulsados los jesuitas, de la nueva España. Allá por el año de 1767, este dato se perdió. Y no se pudo cumplir el propósito de la dama arrepentida. –Al no cumplirse la construcción de todas aquellas santas instituciones, comenzaron a suceder muchas cosas raras e inexplicables. En todos los lugares que fueron propiedad de la condesa.

 

Mientras que el anciano sacerdote, se sentaba y se acomodaba para seguir su relato. Yo pensaba en las horribles apariciones de la condesa, que al parecer se remontaban hasta el siglo XVIII. Y pensaba que se producían en efecto, por… como se dice, su alma andaba en pena.

Me habían contado en San Miguel de Allende, que el fantasma aparecía en los lugares donde la condesa, había cometido algún crimen horripilante. Y que lloraba tan desesperadamente que sus llantos se escuchaban a muchas leguas a la redonda.

-          Como le decía, casi siempre llegan aquí rumores, de que el fantasma de la condesa se aparece a empleados, de la hacienda de San Cristóbal. –Y también a los habitantes de los poblados cercanos. No hace mucho, unos parroquianos aseguraron haberla visto. –Yo no sé, si eso es verdad, hija. –Pero a las riveras del rio Lerma… La imagen de la condesa, sus llantos y sus lamentos. Son muy frecuentes, la gente de por aquí hasta ya se acostumbrado a todo eso.

 

Me despedí del viejo Jesuita, no sin antes agradecerle su charla. Como era semana Santa, nuestra labor antropológica se interrumpió por unos días de vacaciones.

Así que aproveche  para ir a la dichosa hacienda de San Cristóbal. Pues teníamos que regresar el lunes a nuestras labores. Intente en vano convencer a mis compañeras, para ir a investigar el fantasma de la condesa.

Sola me hospede, por pocos pesos en un saloncito próximo al gran salón de la hacienda. Hasta ese momento yo seguía creyendo que era leyenda. Y como tal la investigaba, pero… lo que aconteció la tarde de ese viernes santo. Apenas si lo puedo contar con calma.

Doscientos años atrás, en aquel mismo día y hora en su regia mansión de san Cristóbal. La condesa había cometido crímenes atroces.

Mientras  dormía yo en un catre, sentí la horrible sensación de que alguien entraba al cuarto. Me gire y vi de cuerpo entero y sin lugar a dudas a la elegante condesa, vestida de negro toda enjoyada, Recorría el cuarto en medio de llantos y sollozos lastimeros.

En ese momento creí todo lo que antes había escuchado. Desencajada sin poder articular palabra, salí del salón macabro de san Cristóbal. A llamar a mis compañeras, corrí hasta encontrar un teléfono y pedir ayuda. Yo estaba muy nerviosa.

Bueno,  Si… me paso algo horrible no me  van a creer… En aquel instante el encendido crepúsculo del viernes santo, se apagaba plácidamente detrás de los cerros.

Mientras se seguía escuchando aquel lamento, en lo que yo esperaba.

 

 Link al audio del programa donde se narra esta leyenda.