La mulata de Córdoba - Relatos del Lado Obscuro

La mulata de Córdoba

La mulata de Córdoba.

(Adaptación radiofónica de la leyenda popular de Veracruz-México. ¦Relatos del Lado Oscuro – La Hr 1090am)

-          ajaa, ¿Y quién esa mujer tan hermosa que acaba de pasar, eh?

-          Uhmm… Le dicen la mulata, es una mujer muy seria, algo extraña. A ningún hombre le hace caso, ¿eh? -Así que no te hagas muchas ilusiones.

-          ¡Ah, pues eso lo veremos! –Ah Alonzo Balvanera, no hay mujer que se le resista. Y esa mujer de ojos verdes y piel morena no será la excepción. –¿Dónde vive la mulata, eh?

-          Ja, ja ja .. Hay Alonzo, vive en aquella casa de balcones de hierro forjado. –Vive con su abuela.. ah y con su primo. –Su abuela se llama María Ignacia y es curandera, con frecuencia la gente acude a ella. –Sabe mucho de hierbas, pomadas, de toda clase de dolencias. Y atiende a la gente sin cobrarle un centavo. –En otro tiempo fue esclava, allá en Veracruz, y sirvió en casa de un hombre rico que se enamoró de ella.

-          ¡Ah, y que sucedió!

-          No se casaron, y tuvieron dos hijas. Pero ambas fallecieron, ya mayores cuando ocurrió aquella epidemia de tifo. –También murieron sus esposos, así que la señora María Ignacia se hiso cargo de sus nietos, es decir de la Mulata y de su primo.

-          ¡Ah!, y conoces a alguien que pueda presentarme a la tal mulata.

-          No, no la verdad no. –Ella no frecuenta ningún círculo social. Solo sale a misa, a primera hora, a la iglesia de Santo Domingo. –Te confieso que en una ocasión me levante muy temprano, contrario a mis costumbres tú ya sabes. Y la espere a la salida de la iglesia. Cuando paso a mi lado, me quite el sombrero y le hice una reverencia. –Pero no me correspondió ni si quiera con una mirada. Paso altiva y callada. –El único que me miro con desconfianza fue su primo que iba a su lado.

-          Pues, yo no perderé el tiempo. Esta misma noche le llevare serenata a esa bella mujer.

 

Don Alonso Balvanera, no llevo serenata solo esa vez, Muchas veces se presentó bajo el balcón de la mulata. Para expresarle su admiración. También le envió recados con los criados de la casa. Pero no obtuvo respuesta alguna.

Una noche, don Alonzo ofendido por el desprecio de la hermosa morena, y después de haber bebido bastante de la cantina. Subió al balcón de la mulata y entro a su habitación.

-          ¡Buenas noches preciosas!

-          Ella profirió un grito de sorpresa, mientras su gato tufaba al intruso.

La mulata que estaba leyendo a la luz de las velas se asustó por el intruso, pero más se asustó don Alonzo. Al escuchar que el primo y los criados acudían al grito de la joven. Y cuando vio la sombra distorsionada, que proyectaba el gato en la pared. Salió tan rápido como pudo.

-          Te digo que ese negro que la acompaña es el mismo demonio. Y ella... ella es una hechicera igual que su abuela.

-          ¡No!, ¿pero cómo puede ser?

-          Aahh. Yo mismo lo vi, transformarse en gato.

-          Bueno, yo había escuchado que la multa estaba enamorad del diablo. Y que por las noches de luna llena salía volando para ir a adorar a satanás, pero se me hiso la verdad muy…

-          ¡Ah, es muy posible!, he notado que su casa huele a azufre.

-          Bueno ahora que lo mencionas hay algo extraño, ella y su abuela realizan muchas obras de caridad. –Y su casa tiene adornos muy caros. ¿De dónde obtienen el dinero?

-          Algunas mujeres me han dicho que la mulata esta tiene un pacto con el diablo. –Pues aunque pase el tiempo ella siempre se ve joven.

Estos rumores llegaron hasta los oídos de la inquisición que pronto hiso llevar a la cárcel de la perpetua, a la mulata, a su frágil abuela y a su primo. El día que apresaron a la mulata, la gente salía de sus casas para verla. Caminado esposada de manos y pies por la calle.

La gente le gritaba

-          ¡Bruja!, ¡Bruja!.

-          Que bella es a pesar de todo.

-          Tiene una mira muy extraña, a mí me da escalofríos.

El tribunal del Santo Oficio, confisco todos los bienes de la familia de la mulata. Después de pocos días de encierro en una mazmorra la abuela murió. El joven aunque era fuerte, tampoco pudo sobrevivir a la tortura del potro al que fue sometido. Pues le descoyuntaron los brazos y las piernas.

-          ¡Tú eres satanás confiésalo, negro inmundo!

 

Cuando la muchacha supo del terrible fin, de los únicos familiares que le quedaban. No lloro ya no tenía lágrimas. Después de algunos meses ella fue condenada a morir en la hoguera.

-          Hija, me dijeron que pediste que viniera a verte. ¿Quieres confesarte?

-          Padre me han acusado de algo que no soy, pero ahora voy a ser lo.

-          Ave, María purísima sin pecado concebido…

El sacerdote, salió del calabozo temblando.

Un día antes de la ejecución, el carcelero escucho ruidos extraños en la celda. Y al asomarse vio que la mulata dibuja con una piedra filosa un barco en la pared.

-          ¿Qué hace señorita?... Ese barco se ve muy real, solo le falta navegar.

-          ¿Quieres que navegue? –Lo hará…

-          ¡Pero!

-          Imagina tú el mar.

El carcelero no pudo resistir la mirada de la mulata, porque le deslumbro la luz que emanaba de ellos. Cuando el carcelero abrió los ojos, la mulata había desaparecido junto con su barco. Dejando la mazmorra perfumada con un aroma a rosa frescas.

Por su parte Don Alonzo Balvanera, el galán fracasado que había iniciado los rumores sobre la mulata. Fue internado en un hospital para enfermos mentales.

-          ¡Me persigue!

¡Me persigue, ese enorme gato negro!

Quítenmelo de encima…. ¡Socorro!!!!!!!!

 

 

Link al audio del programa donde se narra esta leyenda.