El Internado

El Internado

( EDUARDO SABUGAL MACHAEN – CHAPINGO-ZOOTECNIA,GENERACION 1961-1968 )

 

Dedicado a los colegas de la escuela nacional de agricultura generación olímpica 1968, y en especial al amigo de siempre Juan Francisco Escobedo castillo. En memoria de Ignacio Olalde Gradilla.

A pocos kilómetros de la ciudad de México cerca de Texcoco se localiza una prestigiada universidad que en otros tiempos fue una escuela militarizada.

Hemos querido retroceder medio siglo y en boca de nuestros personajes relatar lo que en ese internado se vivía. Que tanto de ficción o realidad tiene los dichos que nos narran nunca lo sabremos con certeza.

Al principio de los años 60's la población estudiantil era de unos 500 internos jóvenes que estudiaban diferentes ramas de agronomía. Había algunos extranjeros de Perú, Venezuela, Costa Rica, República Dominicana, Haití, ecuador y otros países de América latina.

Los estudiantes gozaban de una beca que incluía alimentación, alojamiento, ropa militar y algunos servicios gratuitos como peluquería y lavandería.

Para merecer esta beca durante siete años, periodo requerido para concluir los estudios de ingeniero agrónomo, Había que estudiar arduamente además de cumplir con las disposiciones y reglas que imponía la disciplina militar.

Sin embargo muchos de los internos abandonaban la escuela, la mayoría en el transcurso del primer año.

Algunos por reprobar materias otros por no soportar la disciplina militar y otros por no aguantar las novatadas, ya que los casi adolecentes de nuevo ingresos, eran sometidos durante un largo año a humillaciones y vejaciones, por parte de los veteranos.

Pues bien, regresemos el carrete del tiempo y situémonos cincuenta años atrás, días antes de los desfiles militares, se intensificaban las prácticas y los cadetes tenían que marchar dos o tres horas al día.

Lo que para algunos era una pérdida de tiempo, para otros era satisfactorio participar el 16 de septiembre en el largo desfile. Desde el zócalo de México hasta el castillo de Chapultepec.

O ir en el contingente del 5 de mayo a Puebla, y después participar en el tradicional combate de flores que protagonizaban las muchachas poblanas.

-       Otra vez perdiste el paso, Alejandro

        marcha bien ah me voy a tropezar contigo y levanta bien el Mauser (fusil fabricado por Mauser) lo traes todo chueco y me vas a dar un fregadazo.

        En el próximo descansó mejor tú te pasas atrás.

-       Ah ya sabes que me tiene sin cuidado esto de la milicia, además ya me calo el hombro este maldito mosquetón.

-          Y tú qué crees... Que yo estoy en un lecho de rosas.

-          Ah bueno pero tú tienes sangre de Militar, no.

-       Que sangre de Militar, ni que la “chingada”

-       Solo quiero que no me arresten.

Ya tengo acumulados 200 puntos de demérito y si llegamos a los 600... Caput.

Y ya cállate, que ya está de regreso buldócer.

Ese si tiene espíritu de verde no más lo hicieron subteniente y se tomó muy enserio su papel.

Ya viste, marcha como NAZI, el muy “mondrigo “.

-          Shii hay viene

-          Shii (silencio)

-       Ojala en el desfile, ahora si manden a los de acaballo. Atrás de nosotros.

Si no corremos el riesgo de resbalarnos con las majadas.

Como le paso al Nacho el año pasado, ¿Te acuerdas?

-       ja ja ja

Irma joven de 18 años, estudiaba el último año de una carrera técnica. Tenía poco tiempo de conocer a Alejandro se veían, los fines de semana cuando él estaba franco.

Alejandro entonces tenía 19 e iba a la mitad de la carrera de ingeniería agronómica, había logrado sobreponerse a la disciplina militar y aun que no era buen estudiante. Se las había ingeniado para pasar los exámenes con el mínimo necesario, para así conservar la beca.

Alejandro no habría podido estudiar de otra manera, ya que su madre maestra jubilada y su padre que aún era profesor de secundaria. No contaban con recursos económicos suficientes para sacar adelante a ocho hijos.

-          Alejandro, cuéntame quienes son tus compañeros de dormitorio haya en el internado.

-          Juan es mi vieja... ja ja ja .

-          No me mal intérpretes, Así se dice al compañero de cuarto.

-       Los veteranos están dos por cuarto y los pelones habitan al principio tres en cada cuarto después del primer trimestre solo quedaran dos.

-       ¿Y porque?

-       Algunos adejan la escuela por no soportar las novatadas.

O por reprobar.

-       Hay cuatro componías o dormitorios. Y en total hay como doscientos cincuenta cuartos.

 -      ¿Y cómo es tu cuarto?

-       Ah bueno tiene piso de duela, dos mesas, dos libreros, dos camas todo metálico de color café, closets de madera... Que más te digo.

-       Tenemos mosquiteros en la ventana, hay abundan los moscos, algunos compañeros han desarrollado tal habilidad, que los matan en pleno vuelo, eh, usando la toalla como látigo.

-       ¡Vaya!

-       La puerta tiene al centro un visor de vidrio, que obligadamente debe estar descubierto durante el día.

Para vigilancia del personal militar.

Por las noches se nos permite taparlo.

Los colchones son de borra.

Periódicamente los sometemos a patadas en sus costados, para hacerlos menos incomodos.

Desde luego hay que dejarse puestas las pesadas botas, para hacer más eficiente esta tarea.

La ropa de cama está marcada con nuestro número correspondiente.

El mío es el 343.

Los cobertores también son cafés, y tenemos una colcha de muy mal gusto de rayas blancas y azules.

Al final del año hay que entregar puntualmente todo, Contra el resguardo correspondiente.

Pero misteriosamente, no sé porque desaparecen estás colchas.

Tenemos que ir a México, hay en la merced que es el único lugar donde se pueden conseguir… En Fin.

Ya te estoy aburriendo con tanto detalle, ¿no?.

-       ¡No!, no me aburre.

Al contrario, me interesa saber cómo vives en ese internado.

¿Siempre andas uniformado.?

-       Bueno el uniforme del diario, es de color caqui, de ahí que nos digan caqueros las botas muy feas y pesadas son cafés.

Ya siendo veteranos tenemos derecho a un uniforme de gala, Con casaca blanca o negra, con vivos azules, botines y un maquinof negro (abrigo tipo gabardina) con botones dorados. Prenda muy valiosa, ya que es de lana con buen forro, Ideal para las noches cuando el frio cala.

ja ja ja… Claro que esta prenda también es muy cotizada, por meseros de las cantinas de Texcoco.

-       Te has de ver muy guapo, con ese uniforme. Quiero que me regales una foto.

Bueno... Claro Irma.

-       Déjame decirte que se le pude sacar provecho al uniforme de gala. Sobre todo cuando nos contrata de chambelanes, para quinceañeras de los pueblos cercanos de la escuela.

-       Oye, he oído que te refieres a tus compañeros por sus apodos, ¿Por qué esa maña de poner sobrenombres?

Parece que están en la cárcel.

-       ahh, En parte tienes razón. Los internados militares tienen algunas semejanzas con las prisiones no creas.

-       ¿Y a ti como te dicen?

-       Ahhh... Yo no tengo apodo Irma. Yo no tengo apodo fijo.

-       Ya dime, como te dicen.

-       Bueno mira depende del día, bue… Ja ja ja ... Bueno miera eh, ah Juan, Ignacio y a mí nos apodan los tres chiflados.

-       ja ja ja … Hay no me digas, ¿como los de la serie de la tele?, Que feo apodo les pusieron. ¿Por qué les dicen así?.

-       Ah ni te rías eh, que hay apodos peores. Nos dicen así, tal vez porque a nacho y a Juan se les ocurre cada cosa.

-       humm ju ju ju... ¿Y a ti no?.

-       Bueno algo hay que hacer para no aburrirse. En cuanto a los apodos de la escuela parecen un Zoológico o el arca de Noé.

-       Mira está el perro, bueno hay dos perros el perro Magallanes y el perro Lalo, la Hormiga, el pollo, el ratón, la araña, el Chivo, la ardilla, el lobo, el caimán, el vampiro, el caballo, el grillo, la boa, Pancho pantera,… Solo por mencionarte unos, eh…

-       ¿Que todos tienen apodos de animales?

-       Hay, no claro que no, también tenemos un chompas, ah el, el Güiro, el choyas, el turco, el bachas, ah chavelino, el norote,... ja ja ja ... el Greñas, el Buen tacuaro, el patachin, el trompas, el chumas, ruyis, el huevo, el tequila, ahh los xochimilcas, el siete, el foco, el bilis, el loco, vapu, gasparin, la pacota,...

-       Ja ja ja ... hay que variedad. ¿Cuándo te regresas al internado?

Irma y Alejandro, iniciaban una apasionada relación, sin saber que perduraría casi medio siglo después, Con tres hijos y tres nietos.

Para ellos fueron tan intensos y fugaces, esos últimos cuarenta y ocho años, que ni oportunidad les dio de apreciar el transcurrir del tiempo.

-       Regreso hoy en la noche, pues cuando me voy los lunes tengo que salir a las cinco de la mañana. Tomo el primer camión que va del parque de los venados hasta correo mayor, de ahí camino cuatro calles, desayunó en alguno de los puestos hay de la merced, una torta de tamal, o un atole… Cualquier cosa que me cueste dos pesos. Hay en moneda tomo el camión que va a Texcoco, Va parando en algunos pueblitos, así que apenas llego a tiempo. Para pasar lista y entrar a primera clase.

        Además no me gusta llegar noche, pues el ambiente es algo tétrico, para llegar al internado hay que atravesar la carretera y después las vías del tren que va para Veracruz.

        La puerta principal conserva la estructura de la antigua hacienda y da hay una ancha avenida adoquinada, con grandes árboles a los lados, columnas de piedra en forma de pirámide truncada, que tiene arriba una esfera que apenas si ilumina la avenida.

        Las noches son muy obscuras en la ex hacienda, en ese camino es donde se parecen las animas.

-       Animas, ¿ah poco tú crees en eso?

-       Bueno eso dicen algunos compañeros, yo no he visto nada.

        Pero a decir verdad si se siente algo extraño eh, gente vieja del lugar cuenta que en tiempo de la revolución, ahorcaron a varios en ese camino.

        Y cuando caminas por ahí, si sientes como si hubiera alguien más mirándote desde la penumbra, y el viento silva... Hay de tal manera que hace que te ponga de la piel de gallina.

-       Me estas asustando Alejandro

-       Pero de día no está nada mal, a la izquierda no lejos de esa calzada están los laboratorios de química, algunos salones y ah la biblioteca principal.

        Bueno hay me la paso todo el tiempo, ¿Tu sabes, no?

        Atrás de la biblioteca está el auditorio y más atrás está el jardín botánico, y a la derecha el correo.

        Por cierto haber, ¿cuándo me escribes?

-       Te prometo que lo hare.

        Quiero conocer el internado, cuando me llevas.

-       ¡Nunca!

-       ¡Como que nunca!, ¿te da pena que te vean con migo?

-       No, no es eso, es que algunos compañeros son muy salvajes, basta que oigan un taconeo de mujer por los pasillo, para como perros salgan disparados de sus cuartos.

        No quisiera que te faltaran al respeto, con decirte que cuando estamos en el comedor y anuncian llamada telefónica para algún compañero, al ir a contestar es bombardeado por decenas de bolillazos, ya te imaginaras que tan salvajes son.

-       ¿Qué, no se permiten las vistas?

-       uuh Pues no están prohibidas, bueno a lo mejor te llevo algún día, cuando todos estén de vacaciones.

        Oh a lo mejor algún domingo.

-       Bueno, sígueme describiendo tu escuela, me interesa como vives, que haces y todo.

-       El edificio principal tiene mucho valor histórico. Antes fue el casco de una hacienda conserva los torreones, lo que antes era la capilla ahora es un museo, con murales de diego rivera y todo, la puerta trasera conduce por un camino de terracería aun pequeño pueblo, Un Pueblo que se llama “Bolleros”.

        A la derecha de los dormitorios esta un enorme patio, rodeado por pasillos techados que conducen al comedor que es bastante grande, hay comemos al mismo tiempo casi quinientos alumnos.

        Atrás del comedor están los campos deportivos, la alberca con agua helada y el gimnasio. Se me hace que si tienes que ir para que te explique en vivo.

-          Ya vez, te lo dije.

-       Mi... Mira la escuela es muy grande está cercada, sin embargo afuera hay terrenos de cultivos experimentales que también pertenecen al internado.

-       ¡Ya es tarde!, ¿Me acompañas, vas a pasar a mi casa?

        Quiero que te conozca mi familia.

-       Hay mejor el próximo sábado que este más presentable.

 

 

(toque de Diana)

-          Alejandro ya levántate cabrón, a qué hora llegaste anoche.

-       auhmm ahh Hay como a la una, no encontraba camión. Tuve que pasar por la calzada helándome de frio.

-       ¡Oh de miedo!

-       Ah que va.

-       ¿En la tarde tienes clases?

-       Solo una, ¿Qué apoco quieres ir a Texcoco?

-       No Juan, apenas es lunes y hay que estudiar para el examen de química orgánica.

-       Vamos, vamos que ya están formados para entrar al comedor.

-       Alejandro, pásame las balas.

-       Ten ahí están los frijoles.

-       Oye chiflado, ¿qué le pasa a mateo, eh?

        Últimamente lo veo muy agüitado, ya no lo he visto en el gimnasio, ni en clases.

-       No Sabes, el pobre jodido, quien sabe que broncas tiene, en su casa y pa' colmo reprobó los trimestrales de cálculo y edafología y toda vía nos falta el más perro, el de botánica sistemática con el doctor Hernández.

        Y si reprueba este caput, se acaba la beca verdad nacho.

-       Creo que lo que lo tiene más agüitado es que termino con su novia. Apenas recibió carta de torreón, en donde lo manda a la fregada, parece que ya se va a casar con bato de por allá.

-       Viejas… ja ja ja jay

-       Eso mismo...

-       Como nos clavamos hasta las chanclas por una, habiendo tantas. Bien dicen “amor de lejos es de pendejos”,

Pobre Mateo hay que llevarlo al “bar”, para que se ponga una guarapeta con nosotros y se olvide de sus males.

Los miércoles eran especiales en el internado, en la noche había función de cine en el auditorio y para la cena habría un pastel corriente y mantecoso, para cada mesa.

Otras veces le servían tamales y atole, algunos abusivos llegaban antes y comían más de su ración, y para disimular el hurto llenaban las hojas de los tamales con el migajón de los bolillos.

La trama de la película poco importaba, se trataba de encontrar parecidos de los actores con algún estudiante y gritar su nombre o apodo en el momento preciso.

 

-          ¡Miren ahí está el patachin!

-          Ja ja ja ja

Con la consecuente carcajada colectiva ese miércoles por la tarde, los tres amigos habían salido del internado, y estuvieron bebiendo en una de las cantinas de Texcoco.

Alejandro estaba más ebrio, así que era ayudado por sus amigos, mientras caminaban de regreso a la escuela siguiendo la vía del tren, para no caer.

-          Eh chiflado, ya casi llegamos, ehm ya mero llegamos chiflado.

-          Ya mero...

-          Ya mero, cállate y camina derechito que el velador, no te vea como vienes.

-          ehhhh no vengo, no vengo.

-       Ahora si se le pasaron los tragos a Alejandro. Vamos a llevarlo al cuarto, ándale no podemos llevarlo al cine así. Déjalo hay que duerma la mona. Bien encerradito para que los verdes no lo vean.

-       Como no se iba a embriaga, si tomo mucho y no comió nada, ¿Cómo se te ocurre decirle que la barbacoa de los tacos, la hacen con mitad de borrego y mitad de perro Ignacio?

-       Pust ja como sea que la preparen, estaba muy buena esa barbacoa. ¿No?

-       Hay, hay... chiflado aaapúrate aquí espantan.

Ignacio y Juan, llevaron a Alejandro a su cuarto, lo echaron sobre su cama, le quitaron las botas y cerraron con llave el cuarto.

Se fueron al auditorio donde ya había empezado la función de cine, en esa ocasión proyectaban casa blanca.

Alejandro poco duro tirado en la cama, aunque la embriagues apenas lo dejaba mantenerse en pie. Se levantó y al ver que sus amigos lo habían encerrado con llave, se asomó por el visor de la puerta.

-          Ahhh... ¡ábranme!, sáquenme de aquí... heyyy chhhiflado…

No había nadie en el corredor, todos estaban en el auditorio.

Apenas se había recostado, cuando oyó pasos que se acercaban, se asomó por el visor y vio a Mateo, quien pasaba apresurado por el pasillo.

Alejandro le hiso señas y le llamo a gritos, mateo lo miro de reojo pero no le contesto.

 

-          Ahhh ese jodido de Mateo, pues ¿que no me Vio?

            ¿Que no oyes, que te estoy hablando Mateo?

¿Para qué se puso el uniforme de gala? … y para que esa maldita cuuuerda…

            Ah de estar más borracho que yo…

Vencido por la borrachera Alejandro se tumbó otra vez sobre la cama.

Era una noche fría de octubre y afuera del auditorio un gran roble crujía por el viento, un bulto se mecía entre la penumbra de las ramas y los estudiantes que salían del cine, miraban incrédulos la escena aterradora.

Algunos con la esperanza de lo que veían, fuese producto de una broma de mal gusto. Como tantas bromas geniales que seguido se ideaban en el internado.

Pensaron que se trataba de algún monigote, al que le habían puesto el uniforme para que pareciera un ahorcado. Asiendo remembranza de las leyendas que se contaban en el lugar.

No había sido una broma, no era un bulto lo que colgaba de la rama. Era Mateo, no soporto vivir sin el amor de su novia de torreón y angustiado por estar a punto de perder la beca, decidió matarse y terminar con sus males.

Escogió el árbol más alto a la salida del auditorio… En miércoles de cine y a la hora que acababa la función, como si fuera una despedida de cuerpo presente, para todos los estudiantes que miraban con espanto el cuerpo inerte meciéndose ligeramente por un viento helado.

Que presagiaba una entrada del invierno, Hay para que no se olvidaran de él jamás.

Pasaron los días y el internado regreso a la normalidad, pero Alejandro aun no superaba el terrible suceso.

-       Ya olvídate de eso cabrón…

No te atormentes, Tú no podías haberlo evitado.

A lo mejor ni lo vistes, estabas muy ebrio.

        Y además Ignacio y yo, te encerramos en el cuarto para que los verdes no te vieran borracho.

-       Claro que lo vie Juan, inclusive llevaba en su mano izquierda enrollada esa cuerda con la que se ahorco.

        Me acuerdo que llevaba puesto el uniforme de gala… si hasta llevaba puesto el kepi (Sombrero o gorra militar con visera), y los botines negros y hasta creo que portaba el sable.

-       Bueno Alejandro, y entonces como te explicas que cuando se colgó, tenía puesto el uniforme de diario.

        Inclusive las botas “caqueras” estaba debajo de él. Se le zafaron a la hora de la zarandeada.

-       Tal vez el que vistes, no era el Mateo, Era otro estudiante que iba de chambelán a Texcoco. Y se escondía para que no se burlara de él, por eso no te hizo caso.

-       No chiflados, estoy seguro que era él, hasta le grite pero no me pelo.

-       Y entonces regreso a cambiarse de ropa antes de colgarse.

-       Bueno, no nos hagamos tontos, no le hubiera dado tiempo de hacer ese cambio de uniforme.

        Los tiempos no coinciden, además tenía la mirada perdida, ausente como si no estuviera hay, como si no pudiera verme ni comunicarse con migo.

-       Eh ee... Yo creo que nunca lo viste, cuando menos vivo. Tuviste una premonición o vino después de ahorcarse a despedirse de ti.

Hace cincuenta años, no había computadoras personales y mucho menos la internet, ni todos los equipos electrónicos que permiten la comunicación y el procesamiento casi instantáneo de millones de datos. Herramientas que la mayoría de estudiantes a nivel profesional, pueden disponer en estos tiempos.

En la escuela militarizada de nuestra historia, los estudiantes más actualizados, contaban con una regla de cálculo y unos cuantos con una calculadora científica.

Había un centro de cómputo sin embargo las computadoras eran unos muebles gigantescos, que tenían que estar con clima controlado y para hacer alguna rutina matemática, que ahora cualquier computadora la hace en segundos. Estas grandes computadoras tardaban horas en dar los resultados y para ingresar los datos se requería el uso de tarjetas perforadas.

Pero vayamos a este internado y a través de los hechos cotidianos, conoceremos más de lo que se vivía en los años 60's.

Alejandro, Ignacio y Juan, durante la tarde habían preparado bolsas de palomitas, en el departamento de industrias agrícolas y antes de que empezará la función de cine de los miércoles, ya estaban en la entrada del auditorio.

Con todo y el robo que sufría su mercancía, tendrían algunas ganancias para las salidas a Texcoco y para el pasaje del sábado a la ciudad de México.

Antes los estudiantes apodados los tres chiflados, habían estado en la fonda de siempre. Dentro del mercado de Texcoco, en sus mesas y sillas plegables de metal tomaban cerveza y comían tacos de chicharrón, aguacate y hierbas. Mientras en una rock-ola escuchaban boleros, danzones y swing de las grandes bandas.

-          Échale monedas a la rock-ola, ándale ponte ah… Ponte a Álvaro Carrillo.

-          Cual quieres Nacho el andariego, sabor a mí o cual,

-          La que quieras chiflado, mira aquí tengo otras monedad ten.

-          Oye chiflado mayor.

            ¿Qué estás leyendo ahora?

-       Sigo leyendo a Sartre, ya leí el muro y la náusea y empecé con el ser y la nada. Lo voy a dejar este si está... Cabrón, no le entiendo ni madres mejor ahora me voy con el extranjero de Albert Camus.

-       ¿Sigues con la onda existencialista?

        Ahh…yo mejor me leo algo más ligerito, como los cuentos de Bruno Traven o el caballido, o de Rulfo.

-       A ver pinches chilangos, ¿se van a ir a México mañana?

-       Yo si Nacho, si me prestas lana cabrón.

-       Uuuhy manito no tengo. Yo voy a Tehuacán, regreso el Domingo temprano.

        Tengo que estudiar edafología

        Oye Alejandro, y tú, vas a ir a ver al este, a ver a tu noviecita.

-       Sí, tengo que conseguir para el pasaje. Voy a organizar por la noche una “Pokarisa “ eh…

        Ayúdenme a conseguir clientes, vayan a correos y vean la lista de giros, a ver a quienes vamos a invitar.

        Me prestan lo que tengan y se los devuelvo con su respectiva ganancia.

-       Ah que fácil, ¿No?

        ¿Oye chiflado y como le haces?, casi siempre les ganas.

        Te sacas los Ases de la manga o me vas a decir que no les haces trampa.

-       Trampa yo…

        No por supuesto que no, solo una ayudadita de vez en cuando...

        Apoco crees que el nica, patachas y memo, son muy honestos.

        Pero antes de la jugada les voy a pedir que me acompañen al edificio principal y me echen aguas, voy a cortar una magnolia del árbol que está enfrente.

        Solo una florecita para Irma.

-       Estás loco Alejandro, si te descubre el velador raja con los verdes. Y te van a arrestar otra vez, como aquella noche que te subiste a un árbol y te pusiste a aullar como un lobo.

        No cabe duda que estas chiflado. Además esas flores son muy delicadas. Tu magnolia va a llegar a México toda marchita...

-       Mira, yo le prometí a Irma una magnolia, y la tendrá...

        Si su blancura se vuelve “amarillura” bueno, pues cuando menos conservara su olor.

-       Ya viene por ti nacho...

-          ¡Martha!, hay nos vemos luego en la escuela.

-          ¡Hola! ¿Muchachos cómo están?

            ¡Ya están hasta las chanclas!

-          Quievo Martha, por favor ya llévate a Nacho. Ya está muy impertinente.

-          Que paso, ¿no iba a venir contigo tu prima?

Pilar no, no pudo venir.

            Pero le hable de ti y quiere conocerte, otro día la traigo.

            Nos ponemos de acuerdo con Ignacio, y a ver qué día salimos los cuatro.

            Bueno adiós eh, y no tomen mucho.

-          Adiós Martha.

-          Adiós...

-          Nos mandas temprano a nacho, porque tenemos mucho que estudiar.

-          Siii, mucho que estudiar seguramente.

-          Oye nacho, antes de que te vayas dile a Mario que traiga las otras cervezas, y que te las anote en tu cuenta.

            No seas mala onda.

-          Siempre yo, siempre yo.

            Ya debemos mucho, no.

-          Órale nacho no seas cabrón...

-          soloSa ti te dan crédito.

-          ¿Y por qué será, eh?

-          Este nacho se está clavando con Martha, Ya solo falta que lo lleven a misa los domingos.

-          No Juan, No creo que llegue a tanto. Este chiflado es más ateo que tú.

-          ¿Oye y como sigue tu jefe?

-          Pues mal, tiene enfisema está mal del corazón, y para acabarla ulceras en la panza.

            Tantos años de maestro, en las mañanas en primaria y por las tardes en secundaria…

Para mantenernos, acuérdate que yo tengo siete hermanos…

            Y agrégale el cigarro y el alcohol corriente. Antes di que está vivo...

Y nunca quedo bien de la pleura, cuando era maestro rural haya en ciudad Valles. Tuvo todo tipo de enfermedades tropicales, y luego no quedo bien de las costillas. Con el culatazo que le dieron los granaderos en la manifestación de maestros.

Los maestros, electricistas, ferrocarrileros… Solo pedían aumento de sueldo, pero pustt los reprimieron a lo salvaje.

Ya vez sus líderes Otón Salazar y Vallejos siguen en Lecumberri.

-          Lo siento, tu viejo es buena onda.

Vamos al internado, si no nos apuramos no llegaremos a la formación a pasar lista.

            Haber con que nos sale ahora le capitán Cisneros en su orden del día.

Las mesas del comedor del internado estaban cubiertas con un mantel azul de plástico. Ideal para una de tantas bromas.

En un extremo se doblaba formando un canal, se vaciaba la jarra de agua y el distraído del extremo recibía el chorro en sus piernas.

En ese comedor también se hacían algunos bailes, se retiraban las mesas y se dejaban las sillas pegadas a las paredes. Para que las chicas esperaran a un valiente que las invitara a bailar al ritmo de “Glenn Miller”  o “Benny Goodman”.

Pero el baile a fin de año se hacía en México, en el salón campestre era de gala y tocaban las mejores orquestas de aquel entonces. Las jovencitas llevaban sus

Vestidos de noche y los estudiantes el uniforme negro o la casaca blanca, pero con los bolsillos vacíos, la mayoría no tenía ni para la propina de los meseros.

Y precisamente se aproximaba la fecha de uno de estos esperados bailes.

 

-          ¡Oye Martha!, ¿y vas a ir con migo al baile?

-          No sé, no he pedido permiso todavía. ¿Con quién fuiste al baile el año pasado?

-          No, no, con nadie, con nadie…

            Por cierto esa noche... fíjate que como no teníamos dinero para el pomo, Juan y Alejandro salieron del country club, se fueron hay por las callecitas obscuras, hasta que encontraron un lugarcito donde compraron un ánfora. De Ron corriente vaya… Y de regreso… de regreso fueron atacados por unos perros. Que le rasgaron a juan el pantalón del uniforme de gala. Fue gracioso ver a Alejandro entrar al salón escondiendo la botella aquella, y a Juan disimulando la rotura del pantalón.

-          ¡Quievo!

-          ¿Quién es ese?

-          Es Chavelino el bombero.

-          ¡El bombero!

-          Si mira, en las terrazas del segundo nivel, de los dormitorios frecuentemente hay un bombero.

            Así les decimos a los que acostumbran lanzar globos llenos de agua, a los distraídos que pasan y luego corren a esconderse.

            Otros bromistas aprovechando, que ya está el reflejo condicionado, abren de un solo golpe las persianas metálicas de sus ventanas…

            Y los peatones saltan todos sobresaltados, esperando el globo.

-          Pues que Bromitas.

-          Bueno, bueno, bueno…

            Pero volviendo a lo nuestro Martha, faltan dos semanas. Yo necesito saber si vas o no vas.

-          Hoy hablo con mi papa. Ya voy a entra a la iglesia.

-          Y cuánto dura la misa.

-          Poco, ¿Vas a entrar con migo?

-          No, no... Mira yo voy al Quiosco mientras, luego que acabe la misa vengo por ti.

-          Entra no te va a pasar nada.

-          No, yo no creo en esas cosas, ya te lo he dicho muchas veces.

-          Si no vienes con migo, mejor ya no vengas nunca.

-          Ahhh, que así de plano... híjole, pues si así lo quieres tu…

Ese domingo Ignacio, triste regreso temprano al internado. Busco a Juan y le pidió que lo acompañara por la noche a llevarle serenata a Martha.

Buscaron a los “Oaxacos”, que eran especialistas en esos menesteres. Algunos imitaban a Álvaro Carrillo a quien consideraban su maestro.

Pues además el cantante había egresado de ese internado años antes. Con la promesa de que serían bien recibidos y de que Ignacio llevaría la botella, un trio de compañeros de Oaxaca acepto.

-       Oye cabrón, ojala y el padre de Martha, no nos eche bala.

-       Se supone que debe asomarse por la ventana, ¿no?

-       ¿Quién su padre o ella?

-       Ella no seas wey

 La casa de Martha estaba a las orillas de Texcoco, en una calle sin pavimentar, alumbrada solo por el foco de la esquina.

Ignacio y Juan lanzaron piedras a los perros que se acercaban amenazantes, mientras el trio seguía cantando, pero cada vez eran más fuertes los ladridos y antes de acabar la primera pieza la serenata tuvo que ser concluida.

Cuando corrían perseguidos por los perros, algo insólito ocurrió. Repentinamente de una casa que parecía abandonada, salió una mujer encorvada con reboso que le cubría la cabeza.

Cuando los perros la vieron, convirtieron sus ladridos en terribles aullidos y despavoridos se alejaron del lugar.

La mujer se metió rápidamente a la casona, y los estudiantes también se alejaron sin comprender quien era aquella mujer que tanto mido les provoco a los animales.

Días después Ignacio y Martha se reconciliaron.

-          ¿Oye y por cierto Martha quien es tu vecina, eh? La de aquí al lado, la de la casona.

-          hay, hay no vive nadie... desde hace años.

            Sé que era la casa de una mujer mayor, pero murió hace mucho, ¿Por qué me preguntas eso?

-          No, no por nada solo es simple curiosidad.

El tema de los Fantasmas o de los objetos voladores no identificados, ya estaba presente en ese entonces.

-          Oye Alejandro, que se siguen viendo ovnis en el DF.

-          Si, eh ha habido varios avistamientos en distintas partes, apenas la semana pasada unos pescadores de Republica Dominicana vieron sobre el mar lo que parecía una Nave cilíndrica.

            Y del agua salieron otras naves circulares más pequeñas, también aquí en Chihuahua han visto platillos voladores. Bueno eso dicen…

            Ahh mí que todo eso es cosa de los gringos, quien sabe con qué propósitos.

-          Vamos a bajar la cena, nos subimos a la azotea del edificio que esta enfrenté de la cooperativa. Que tal y vemos OVNIS, avísale a Nacho…

Los tres chiflados subieron a uno de los edificios viejos de la ex hacienda. Y después de explorar el cielo estrellado, durante un rato no vieron ningún OVNI.

-          Oigan, y si movemos tu linterna Alejandro, nos agazapamos aquí en la azotea.

            Solo levantamos el brazo, desde abajo no se verá que la luz está a diez metros, parecerá que está a kilómetros de distancia.

-          ¡Ah.. Órale!.. Aquí está la linterna de mi llavero para tu OVNI.

-          Nacho baja tú, y dinos si solo se ve la luz y no mi brazo, nos avisas eh..

Y al primero que pase lo enganchas con lo de los OVNI’S. Tu eres muy convincente.

Al poco rato habían salido todos los estudiantes de la cooperativa, sumándose a los que por ahí pasaban. Eran alrededor de cincuenta los que miraban intrigados aquella supuesta nave espacial, que hacia movimientos extraños.

Ignacio se escabullo sigilosamente dejando al grupo de incautos, y subió sin ser visto al techo. Era tanta la riza de los tres amigos, que fueron descubiertos y así término la broma.

Los estudiantes enojados, se llevaron cargando a los bromistas y sin importarles el frio de la noche los arrojaron en la fuente de las circasianas. Frente al edificio principal, hay se acostumbraba bañar a los que cumplían años.

-          Oye Juan ya déjale en alguna maldita estación, si el turco viera como tratas su radio no te volvería prestar nunca.

            No dejas que me concentre, si repruebo es por tu culpa, ehh conste.

-          No me eches la culpa chiflado y sigue estudiando en lugar de estar pensando en Irma.

            ¿Que macheteas?

-          Botánica sistemática.

            Oye tu que no estás haciendo nada, pregúntame los nombres científicos ándale.

-          Bueno, haber zanahoria

-          Daucus carota.

-          Bien, Papa.

-          Solanum tuberosum.

-          Pirul.

-          Schinus molle, pues...

-          je je je

            Por qué no le haces como en el examen de inglés, me acuerdo que ahuecaste una goma y metiste un carretito con la lista de palabras por abecedario.

            ¡Decías que la memoria es la inteligencia de los tontos!

-          No en Botánica no se puede, el doctor Hernández es muy colmilludo. Hay no se puede copiar y ante la mínima sospecha te mana a extraordinario.

-          Oye y si se aclaró lo de la viejita que espantaba perros.

-          No cabrón, Nacho toda vía estaba sacando de honda, Martha le aseguro que no vivía nadie en esa casa, pero todos la vimos no solo los perros.

-          Pstt ahí está la cosa, no soy el único que ha visto un fantasma, yo vi a mateo justo cuando estaba muriendo colgado en un árbol.

            Y ahora ustedes se la pasan fregando con que no…

En eso se escuchó un estruendo, seguido de un sonoro grito…

-          Hora, Órale y ahora que pasa… Porque tanto escándalo.

-          parece que es en el cuarto de Horacio. Han de ser Pantoja y Gomes y los otros sonorupas que vienen a joderlo otra vez.

Horacio Saldaña, era un joven bajo de estatura moreno, introvertido que no le hacía mal a nadie. Sin embargo a este estudiante le hicieron ver su suerte, basto con que adornara un muro de su cuarto con tres patos de cerámica, para que lo tacharan de homosexual.

En el internado militar mostrar alguna debilidad o característica diferente, provocaba el más terrible hostigamiento de los que se creían muy machos. Por la manía de exacerbar una aparente virilidad.

Y ocurría como en los corrales de pollos, donde basta que algún animal tenga una ligera mancha para que en poco tiempo sea sacrificado por los demás a picotazos.

Algunos estudiantes de Sonora y un chiapaneco, entraron al cuarteo de Horacio los estudiantes borrachos lo empujaron a la pared y lo insultaron.

Después uno de ellos saco una pistola con la intención de amedrentarlo. Ya era tarde muchos dormían pocos estudiaban en los curtos vecinos.

-          Hey, hey eso fue un disparo.

-          Que hicieron esos, cabrón…

-          Vamos a ver...

Juan y Alejandro salieron de cuarto sobresaltados y esperando lo peor… Enseguida vieron salir huyendo del cuarto de Horacio a los otros estudiantes…

 

-        Oye Nacho, están grueso los sonorupas, ya mero matan a Horacio mano. Al idiota de Pantoja se le salió un tiro, y pego en la pared a escasos diez centímetros de la cabeza de Horacio.

          Creo que va a expulsar a todos, eh los que estaban hay participando.

-        Merecido se lo tienen Alejandro, independiente mente de que a Horacio se le haga el agua la canoa o no… esa vileza no se hace.

          Estos desgraciados se creen muy machos estaban borrachos, y quisieron espantarlo para que confesase quienes andaban con él. Pero a los muy imbéciles se les disparo la pistola. Dicen que tiene una lista de como de veinte que andaban con Horacio, y que la van a utilizar para defenderse de que los expulsen.

-        Por cierto Nacho, estos cabrónes , Te anotaron en la dichosa lista, ¿no?...

-        Ja ja ja...

-        je je je

-        Que esta insinuando maldito chiflado, sabias que esa lista la hicieron después y cada uno de ellos proponía a alguien que no era de su simpatía.

-        Estamos Alejandro varios chilangos y yo, a mi segurito me anoto el tal Toribio, andaba sobre Martha y ella lo mando por un tubo. Por eso se quiso vengar de mí.

-        A mi tal vez me propuso Pantoja, como siempre le gano en el Pokar quiere cobrarse de esta manera.

          ¡Pobre Wey!

          Ese sí que es mayate, anda presumiendo unas botas vaquera, que le disparo Mario. El mesero marica de la covacha.

-       ahh laaa…

Las autoridades del internado decidieron expulsar por dos años a tres de los que participaron y por un año al resto.

Sin embargo suplicaron al consejo estudiantil, para que abogara por ellos. Se convocó a una asamblea extraordinaria y como pocas veces se había visto, acudieron todos los estudiantes del plantel, se realizó una especie de juicio que duró varias horas.

Algunos defendían a los expulsados con argumentos ridículos, sobre la imagen del internado. Fue un debate muy acalorado. Y cuando parecía que la sociedad de alumnos intercedería por los expulsados, empezaron a pedir la palabra uno a uno.

Estudiantes que normalmente no participaban en otras discusiones intrascendentes. Estudiantes casi anónimos pero con ideales y valores éticos. Ellos si leían, eran simpatizantes de la reciente revolución cubana estaban identificados con causas sociales. Y preocupados por el abandonado campo mexicano.

Así con argumentos irrefutables, convencieron a la mayoría de que no deberían de solapar la brutalidad. En la votación definitiva por gran mayoría se aceptó la expulsión. En medio de un conato de golpes y amenazas tuvieron que abandonar el auditorio, con el abucheo de la mayoría del estudiantado.

El caso de Horacio marco un precedente inolvidable, que de alguna manera en los años 60’s definiría la posición ideológica que caracteriza a esa escuela.

A principios de los 60’s, se vivía una so sobra internacional por la amenaza de una catastrófica tercera guerra mundial. La crisis cubana de los misiles en 1962. Punto álgido de la guerra fría.

El mundo occidental se conmocionaba por el asesinato del presidente de los estados unidos. John Kennedy en noviembre del sesenta y tres, asesinato que nunca se aclaró. Igual como ocurrió un año antes con la muerte de Marilyn Monroe.

En esos años se preparaba la intervención funesta de Estados Unidos en Vietnam, mientras eso pasaba en el mundo. Miremos que ocurría un día cualquiera en la escuela militar de nuestra historia.

Como si estuviéramos a gran altura y pudiéramos visualizar todo el campus, e hiciéramos un recorrido veríamos el gimnasio hay adentro un atleta con las manos blancas por el talco sostenido en las argollas haciendo el cristo. Aun lado un estudiante musculoso levantando pesas y también cerca practicando las caídas en colchonetas rellenas de paja de arroz, los Judocas.

Afuera en la alberca fría nadadores que eran supervisados por el sapito. Así apodado el maestro de natación, los del equipo de futbol americano empujando los trineos y practicando jugadas estratégicas. Y no muy lejos veríamos el comedor, en su parte trasera los cocineros preparando las grandes ollas de sopa, frijoles y arroz.

Mientras una veintena de meseros ponían los cubiertos y los bolillos en largas mesas.

En el edificio principal veríamos a los directivos del internado en sus funciones, las secretarias escribiendo oficios en las antiguas máquinas de escribir, en un salón de economía el profesor explicando a sus estudiantes las teorías de Marx. En otro una clase de zoología.

En la biblioteca internos revisando artículos científicos, en los dormitorios algunos haciendo tareas y otros tal vez escribiendo apasionadas cartas, a novias lejanas.

Fuera de las instalaciones en los campos experimentales, estudiantes fertilizando chilares o entre los surcos de maíz. “Fecundando” espigas en sus prácticas de genética.

En la cooperativa algunos jugando Pin Pong o billar en las mesas de paños rotos, con tacos torcidos y ya sin botana.

En las caballerizas trabajadores alimentando y aseando a los animales del equipo de equitación y charrería. Y en las porquerizas estudiantes pesando y castrando lechones.

-        ¿Oyes nacho? No le vayas a cambiar a la estación, ese es el último concierto de los Beatles, creo que fue en Estocolmo.

-        Raro que lo pasen en la radio, ¿no Juan?

-        Ya llegaste cabrón.

-        ¿Cómo te fue?

-        ¡Ah!, pues bien solo a los tontos le va mal.

-        Pues… Alejandro te tenemos tres necias, dos malas y una buena.

-        Ah caray… que paso.

-        Ya tengo miedo siempre que me voy de fin de semana a Mexico, algo malo paso aquí mano.

-        La primera, es que reprobaste química inorgánica.

-        Me lleva…

-        La Buena es que hablamos el “Ruko” y te paso con el mínimo con 6.6

-        La otra mala es que le tuvimos que dar tu “piojinoff” al “Ruko” para que te pasara.

-        No… Me lleva, como... mi, mi maquinof le hubieran dado otra cosa… como le van a… No puede ser seis punto seis además…

-        Le hicimos la llorona, le dijimos que estabas muy deprimido. Que se había muerto tu abuelita y por eso estabas en México.

-        El muy cabrón nos dijo palabras textuales.

          “A otro perro con ese hueso”.

-        Ya van a empezar los fríos y a mi edad necesito estar bien abrigado, es que necesito un saco de esos que les dan en la escuela.

-        Hay, hayyy... bueno se los agradezco de todas maneras.

-        Si quiera me hubiera puesto un ocho el muy mendigo, ese “Ruko” si que está loco eh. No les platique hace unos días en su clase el patachas y el bolas lo estaban molestando.

          No dijo nada, pero a la clase siguiente antes de pasar lista saco de su portafolio una pistola y la puso sobre su escritorio y Santo Remedio, esos jodidos que se sienten muy gruesos estuvieron seriecitos durante toda su clase… Je je je

-        ¿Y que ustedes aprobaron química?

-        Claro, nosotros si estudiamos.

-        oye y pues tu Alejandro no eres tan bruto, pues por que no le hechas ganas.

-        Dudo que alguna vez saques cuadro de honor como el turco, o como el tal Gomes Pelayo, el tufi, Elías, los otros de irrigación. Pero cuando menos deberías alejarte de los extraordinarios.

-        Oye cabrón, tiene razón Nacho siempre estas al filo de la navaja, medio estudias a última hora. Que no tienes vocación.

-        Bueno ya hojaldras, que vocación voy a tener, si estoy aquí es porque no tengo alternativa.

          Cuando menos aquí en el internado, como diría mi padre comemos con manteca. No sé si tenga futuro, pero de lo que si estoy seguro es de que haya en la colonia portales no hay pa’ donde hacerse.

-        Bueno, pero cambiando de tema. El sábado que fui a México saliendo me encontré con el pobre ecuatoriano.

          Después de la vergüenza, que paso el viernes cuando le dimos la espalda en la formación y de que le tocaran cajas destempladas… Lo hubieran visto todo agüitado con sus maletas caminando por la entrada. Y ni quien lo pelara, le eche la mano con sus cosas. Se iba directo al aeropuerto, a hacer no sé qué tramites de deportación y esperar un vuelo a Quito.

          Está bien chavo, tiene dieciséis años, eso le valió pa que no lo mandaran a Lecumberri como a barrios o a Roberto Gómez, o a Cardozo.

          Estaba muy arrepentido y llorando en el camión. No sabe cómo se fue a involucrar con esos gandayas

          Cuando hicieron el cateo le encontraron una máquina de escribir y quien sabe que otras cosas bajo su cama.

          Le pidieron que mientras conseguían clientes, se los guardar en su cuarto.

-        Pues que tanto robaron estos jodido, yo pensé que solo robaban carros en México y los traían a esconder acá.

-        Entonces el deportivo rojo que andaban presumiendo, era robado que tontos al hacer tanta ostentación.

-        Oye Alejandro y cuando hicieron el cateo.

-        Los verdes no te dijeron nada del esqueleto de pollo que tienes hay colgado en el techo. Seguramente creyeron que era un animal prehistórico.

          Tal vez con su amplia cultura supusieron que se trataba de un Terodáctilos.

-       Ah este chiflado le paso como al personaje de Bruno Traven, el tal Macario su obsesión era comerse un guajolote enterito él solo.

¿Cómo le hiciste para armar todos los huesitos?

-    Bueno mate dos pájaros de una pedrada, más bien mate un pollo con dos objetivos, el primero bien lo dices, con esa pinche comida que nos dan quería comerme un pollo entero, el segundo era presentarle al maestro de agricultura el esqueleto armado, para impresionarlo.

Tuve que comérmelo medio crudo para no dañar los huesos claro eh. Ah que trabajo me costó armar las alas, las patas y la cabeza al mendigo pollo, wey.

-      Estas bien loco, y si quiera impresionantes al ingeniero Cárcamo con el esqueleto.

-      Si me subió la calificación del trimestral y quería que dejara al pollo en el departamento de zootecnia.

        Pero se ve mejor aquí en el cuarto, hace juego con los cuadros psicópatas que pinta el Juan.

        Ya viste Nacho ese último que hiso sobre un pedazo de lona roja. Que por cierto fe en el día de la exposición que monto la fábrica de tractores.

-      Pusistes ahorcados sobre el lienzo, ¿lo pintaste con carbón no?

-      Si la idea es imitar el estilo de Goya, el cuadro es en memoria de Mateo.

Estaba próxima la semana Santa, y los internos que podían viajar se preparaban para disfrutar de las vacaciones.

Entregaban los trabajos y efectuaban los exámenes pendientes, el sábado previo, Alejandro iba a México a ver a su novia.

-                      Te extrañe el domingo, ¿Por qué no viniste?... Me vas a decir que tenías mucho que estudiar

-          No lo que pasa es que me arrestaron.

-          ¿Y te encerraron?

-      Como, crees es una escuela militar no una cárcel. Tenemos que reportamos cada dos horas durante todo el fin de semana, por lo tanto no puedes alejarte mucho del internado.

-      ¡Ah, bueno!... ¿Oye y que deporte practicas haya?

-      Estuve un tiempo en el equipo de Judo, y jugaba tochito. No soy muy deportista, a raíz de lo que paso en noviembre del año pasado el futbol Americano se vino abajo en la escuela.

-      ¿Y qué fue lo que paso?

-      ¡No te enteraste!, en los periódicos salió la noticia... José Ruiz Tapia, un compañero al que le decíamos el palomo, perdió el sentido después de una fuerte tacleada en un partido contra los burros blancos del poli y a pesar de los esfuerzos de los doctores. Perdió la vida en el campo.

-      Que tragedia.

-      La vida esta plaga de lágrimas y rizas, y luego otra vez lágrimas. Cuando iba en primero un compañero inglés murió de leucemia. Poco después otro compañero que tenía cáncer le amputaron una pierna y tiempo después la otra, y al fin que se muere.

        Un sábado unos compañeros que venían a México, por esquivar un maldito perro volcaron. Dos de ellos murieron y el otro quedo herido.

        Esos malditos perros están por todos lados, me lleva...

        Por eso, Sosa los anda cazando con rifle 22.

        Uno de los fallecidos era amigo mío, se llamaba Hugo Cabrera. Poco antes hice un viaje con él a Ocotlán Jalisco, de por halla era su familia.

         Ahí recuerdo que de regreso le traje un “Equipal” a mi jefe. Fue toda una odisea viajar en tren con ese sillón.

-      Ya no te acuerdes de cosas tristes, ¿Tienes que regresar al internado el lunes, o ya estás de vacaciones?

-      Uhmm... No, toda vía no.

        Tengo que diseñar un experimento para alimentar pollos, y el martes tengo examen de bromatología.

        El jueves salgo de vacaciones, por cierto el miércoles se pondrán difíciles las cosas porque el miércoles, es miércoles de ceniza.

-      ¿Y porque se ponen difíciles?

-      El miércoles de ceniza es un tormento, para los de nuevo ingreso, como parte de las novatadas se les forma en una sola fila en la puerta del auditorio. Se les hace quitar la gorra, la corbata y la camisola. Se les pone ceniza en la frente, y después los pelones tienen que entra corriendo por un pasillo, donde les espera una larga valla de veteranos que los reciben pegándoles con las fajillas en brazos y espalda.

-      ¿Y las autoridades de la escuela lo permiten?, y los militares ¿Qué hacen mientras?

-      ¡Se hacen de la vista gorda!, de hecho informalmente los verdes autorizan las novatadas, tal vez consideren que es parte de la disciplina militar.

        “Así se hacen hombrecitos”... Bueno eso dice un teniente.

-      ¿A ti, te hicieron todas esas cosas cuando entraste a la escuela?

-      ¡Claro que sí!, Fue difícil, Tenia dieciséis años y me daba pánico, sobre todo en la hora de la cena, no podíamos salir del comedor permanecíamos sentados. Hasta que los veteranos terminaban sus alimento. Y entonces pasaban mesa por mesa.

        “Tu pelon y tu también, vengan vamos a una fiesta”

        Nos decían y nos amarraban unos con otros con las corbatas que llevábamos puestas.

-      ¿Fiesta?

-      Si una fiesta para ellos. EL boleto de entrada éramos nosotros, ya en algún cuarto de veteranos nos hacían muchas salvajadas.

-      ¿Qué les hacían?

-      Bueno escogían a dos novatos, quienes teníamos que colgarnos de las puertas de los closets y aguantar hay. Esporádicamente nos daban fajillasos en la espalda. Y el primero que se bajara era castigado con la “orden”, todavía lo recuerdo y como me irrita.

        En ángulo pelón… entonces teníamos que agacharnos y protegernos con las manos las partes nobles, para que nos patearan con el empeine las nalgas.

        Por eso y por otras cosas odio las botas militares, si te quejabas te pateaban más fuerte. El sadismo crecía también.

        Bueno, ya no hablemos de eso Irma, me indigna haber soportado esas vejaciones.

-      ¿Y porque no acaban con eso?

-      ¡Ah bueno, es una vieja tradición!

-      A mí también toco novatear, pero nosotros hacíamos novatadas infantiles. Bueno eso pensaba antes, por ejemplo reteníamos a un grupo de pelones la salir del comedor y con una regla les mediamos las orejas.

        Y al que las tuviera más grandes, le exigíamos que el lunes nos llevara una caja de chocolates de esos de tablilla. Y cumplido el encargo era desde entonces nuestro protegido, por no decir nuestro gato.

        Pero en una ocasión un novato me vio con tal odio, que comprendí que lo que para nosotros era un juego, para él era una gran humillación. Desde hace tiempo no abuso de mi condición de veterano.

        Pero tampoco puedo ponerme en contra de mis compañeros, sería una especie de traición al grupo. hay códigos de honor no hablados pero que todos aceptamos.

        Se supone que al concluir el ciclo escolar, en la fiesta de la quema del libro. Cualquier alumno de primero puede retar a un veterano, y la pelea se vuelve personal eh, nadie se mete.

        Claro que para entonces la mayoría ha olvidado sus rencores y deseos de venganza.

-      Ah!!!  ¡ustedes los hombres están locos!

En el internado los estudiantes de nuevo ingreso, eran recibidos en el edificio principal, por personal militar. Hay se despedían de sus familiares, parecían que ingresaban a un penal. Eran llevados de inmediato a la peluquería en donde eran rapados y así deberían de estar, Todo un año voluntariamente acudirían a la peluquería apenas su cabello tuviera un centímetro.

Si no querían que algún veterano, amenazara con arrancar su cabello con dos monedas. Como todo el plantel usaba el mismo uniforme, los pelones eran fácilmente reconocidos.

Después de la primera rapada, regresaban al edificio principal para la foto, toma de huellas y datos. Todo esto ante la mirada sarcástica de los veteranos. Que como buitres esperaban su turno, después pasaban a la ropería en donde se les entregaban los uniformes, botas y ropa de cama. Y después se les asignaba el cuarto.

-          Oye juan hay un novato muy alzado, creo que es de Zacatecas y los “sonorupas” lo quieren doblegar.

            Dicen que ya le pusieron una golpiza, pero el pelón se atrevió a darle una bofetada a uno de ellos. Y escuche que le van a dar un buen escarmiento para quitarle lo rebelde.

-          Pobre pelón, con esos cabrones no se puede uno meter, son muy brutos y salvajes.

            ¿Qué le van a hacer?

-          No, no sé pero seguro es algo grueso eh. Para que lo estén planeando con anticipación es que esta grueso.

Hasta la entrada del internado llegaba un ramal de ferrocarril, que en otros tiempos servía para darle salida a la producción de la hacienda como maíz, pulque y ganado.

Esa vía, había quedado en desuso, sin embargo a escasos metros pasaba el tren México Veracruz.

Los veteranos le pusieron un costal en la cabeza al novato rebelde y se lo llevaron a las vías.

Al enterarse los tres chiflados lo siguieron a prudente distancia.

-          ¿Qué van a hacer estos canijos?, no alcanzo a ver.

-          Creo que lo están amarrando a las vías, vamos a detenerlos.

-          No, no espérense en esas vías no pasa el tren solo quieren asustarlo.

-          De todas formas.

-          Vamos a ver de a como nos toca.

Al escuchar que un tren se aproximaba, el incapaz de ver cuál era su verdadera situación el novato se retorció y grito pidiendo auxilio, pero a pesar de todos sus esfuerzos no pudo liberarse.

El ruido estremecedor del tren lo opaco todo. Las rizas de los cinco veteranos, los alaridos desgarradores de su víctima y los gritos de advertencia de los tres chiflados. Quienes no pudieron llegar a tiempo, para impedir esa ruin novatada, una vez pasado el ferrocarril todos se percataron de que el novato había dejado de moverse.

Los “sonorupas” sintieron una oleada fría recorrer sus cuerpos, nadie se atrevió a acercarse. Ignacio Juan y Alejandro lo hicieron, lo desataron y cuando le quitaron el costal de la cabeza, se dieron cuenta de que había muerto el muchacho había sufrido un paro cardiaco.

Los que participaron en esa cruel y estúpida broma, fueron entregados a las autoridades judiciales. Y este hecho dio pie a que poco tiempo después, por decisión de los propios alumnos se erradicaran pora siempre las novatadas en el internado.

En 1968 la generación de Ignacio, Juan y Alejandro terminaba sus estudios, y mientras el gobierno preparaba los juegos olímpicos, este internado participaba activamente en un movimiento estudiantil, junto con otras escuelas y universidades.

En octubre de ese año, ocurrió la matanza de estudiantes en Tlatelolco, que dio fin a ese movimiento estudiantil.

Aunque las autoridades y los medios minimizaron lo que hay ocurrió, los estudiantes del 68 no olvidan la profunda e imborrable herida, años más tarde el internado dejo de ser militarizado y dio paso a la creación de la universidad actual.

 

Esta es la historia del internado de Eduardo Sabugal Macahen, Escritor aficionado.

 

PD;

Este cuento fue una transcripción radiofónica, por lo que puede que pierda algunos datos importantes, o que al oído cambie algunas frases y palabras por otras.

Los nombres y apodos de los personajes involucrados pueden variar por la misma razón. Empleé el uso de guiones para hacer notar el cambio de personaje, pero me faltan notas que describan las emociones vertidas en los diálogos.

Además el texto en si puede estar plagado de errores ortográficos y gramaticales, debido a que lo transcribí en poco más de tres horas. Un texto enorme pero muy detallado de las vivencias de aquellos años.

 

Ellaces a los programas donde se cuenta esta historia.

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xxx2011-09-07